Reseña: Maze Runner, Prueba de Fuego

Desde la película anterior sabemos que Thomas y Minho corren bastante. Y no solamente por el kilometraje de maratonista keniata que le meten. Sino también porque pueden competir en 400 metros con postas contra jamaiquinos. Asi de bien armados estan los ‘Runners’ de Maze Runner. Y en esta secuela llamada extrañamente ‘The Scorch Trials’ (‘Prueba de Fuego’ en el doblaje) no hacen mas que correr. Thomas (Dylan O’ Brien demostrando todo su rango actoral, de 0 a 1), Minho (Ki Hong Lee), Teresa (Kaya Scodelario), Newt (Thomas Brodie Sangster), Frypan (Dexter Darden) Winston (Alexander Flores)… Si en ‘It’ de Stephen King (el homenajeado en el último número de la 24 Cuadros dicho sea de paso), todos flotaban. En ‘Maze Runner, Prueba de Fuego’ todos, pero absolutamente todos corren.

PELICULA: Maze Runner, The Scorch Trials
AÑO: 2015
PRODUCCION: 20th Century Fox / Gotham Group

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Corre muchacho, corre por tu vida

La película arranca inmediatamente a los hechos del final de la anterior. El grupo de los ‘Gladers’ es rescatado por unos soldados y es llevado a una base donde los curan y alimentan. El grupo de Thomas es presentado a un tal Janson que es interpretado por Aidan Gillen (Littlefinger en ‘Game of Thrones’). Recomendación para los directores, si quieren engañar a alguien con un personaje no pongan a un actor que siempre interpreta personajes sinuosos. Develan partes importantes del plot en cinco minutos. Se lo perdonamos a Wes Ball, director de ambas Maze Runner (y de la siguiente en 2017) ya que es lo único que dirigió.
El grupo descubre que los soldados y toda la base forma parte de CRUEL, la organización detrás de los laberintos y la experimentación con jóvenes. Aris Jones (Jacob Lofland) que es un pibito algo retraído y que no se relaciona con nadie, logra que Thomas confíe en él y una noche encuentran que en una habitación secreta hay jóvenes dormidos colgados a unos dispositivos, mientras se les hacen pruebas. Allí, escondidos, descubren que la doctora Ava Paige (Patricia Clarkson) esta viva y le ordena a Janson que apure los procesos con los jóvenes. Necesitan la cura para el virus de la llamarada y los inmunes –ni mas ni menos que los encerrados en los laberintos- pueden tener la respuesta.
Thomas y el grupo se las arreglan para escapar de la base y perderse en el desierto donde comenzaran la búsqueda de “El Brazo Derecho”, una organización rebelde a la cual CRUEL necesita acabar.

Usa tus piernitas

A grandes rasgos, ese es el argumento de Maze Runner: Prueba de Fuego. ¿Por qué se llama así? Bueno, si no leíste las novelas olvidate, no tiene sentido el nombre ya que la segunda película de Maze Runner no sigue el argumento de la novela que supuestamente adapta. Empieza parecido, termina parecido. En el medio es todo bastante distinto.
Por lo pronto, algunos disparatados comparan esta película con ‘Mad Max: Fury Road’ y yo espero sentado el remate. Hay desierto. Dado eso, podemos comparar ambas con el Rally Paris Dakar o un documental sobre el Sahara.
Entre las peores cosas que tiene Maze Runner: Prueba de Fuego, que siendo honestos no son muchas dado que no hay contenido para criticar, es el hecho de que los “cranks” (los afectados por completo por el virus) son básicamente zombies. Si. Zombies. Como en todas esas películas donde los zombies no son muertos vivientes, sino gente afectada por un virus muy similar a la rabia que les transforma la voz en un sonido gutural de dos tonos a la vez, les come la piel (y se las hace pálida) y les licua los ojos en dos bolas sin iris ni pupilas. O sea, zombies no zombies. Y obviamente, cualquier herida producida por uno de estos “Cranks” convierte a un ser normal en un “Crank” también. Changos.
Esto implica que los personajes se la pasan corriendo de un enemigo a otro.
Corren escapando de CRUEL.
Corren escapando de los “Cranks” (tres veces distintas).
Corren escapando de unos mercenarios gobernados por un tal Jorge (Giancarlo Esposito) y una tal Brenda (Rosa Salazar).
Vuelven a correr de CRUEL.
Se repite.

Conclusión

La película no tiene contenido de guión. Si, hay un argumento (repetido al extremo, pero existe) pero esta llevado demasiado linealmente y la sucesión impertérrita de las escenas de acción no dejan paso a la evolución de los personajes. Thomas se erigió como líder de los ‘Gladers’ por sobre el mas frío y lógico Newt y el mas valiente Minho pero eso ya quedaba claro en la película anterior. Frypan y Winston cumplen el mismo rol que cumplirían en Disney Channel, representar dos grupos étnicos que no interesan pero que es políticamente correcto que estén. Y dado que Maze Runner, no es “Hunger Games” las dos mujeres, Brenda y Teresa, sirven como interés amoroso del protagonista y como objeto de preocupación.
En el apartado técnico no hay realmente mucho que agregar. La dirección podría haber sido mucho mas arriesgada, pero se reduce a acompañar a los ‘Gladers’ sin inmiscuirse ni ofrecer segundas lecturas. Las tomas amplias capturando la desolación y destrucción del paisaje estan bastante bien y las ayuda la fotografía de Gyula Pados (La Duquesa).
La banda sonora compuesta por John Paesano es bastante monótona y mediocre y tras los créditos es imposible acordarse de ningún tema o secuencia de acordes.
Quizás lo mas importante a la hora de recomponer esta película (y aprender para la que viene en el 2017) sea la interacción entre personajes. Es nula. Y es raro, porque ese apartado estaba bien logrado en “Maze Runner: Correr o Morir”. Y los personajes no eran unidimensionales. Parece que a Wes Ball y el guionista principal T.S Newton se les escapó ese detalle en esta secuela para promover mas las secuencias de acción. Sería entendible si las mismas transmitieran emoción, pero es tan aséptica la dirección que terminan haciendo dos negativos. Los personajes no crecen en toda la película, no evolucionan, no dialogan, no se entienden. No nada.
132 minutos de nada.

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