Los ilusos #25: BAFICI full experience

Hola, ¿cómo están? Espero que muy bien. Se viene la cepa de Manaos, pero se termina el calorcito. No me parece un mal plan volver a encerrarse y sacar la masa madre del freezer.

Esta semana, como no podía ser de otra manera, vamos a tener algunas recomendaciones sobre el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, que comienza hoy, pero que ayer tuvo su función inaugural.

Es una versión atípica la de este año. El festival comienza a mediados de marzo y lo hace de forma híbrida, con funciones presenciales (en cines, centros culturales y espacios abiertos) y también online (el 85% de la programación estará disponible en esta modalidad). Ambos tickets, el virtual, que dura 72h, y el presencial, se tramitan gratuitamente vía la plataforma “Vivamos cultura” (https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/) del Gobierno de la Ciudad. También allí pueden consultar toda la programación día por día.

La plataforma tiene inconvenientes, pide muchísima información irrelevante para poder sacar las entradas y no es muy amigable. Paciencia.

Si leen o siguen la revista ya habrán notado nuestra postura con relación al festival, que año a año se esfuerza por complicar cualquier tipo de cobertura y difusión de sus actividades. Limitaciones en los pases de prensa, limitaciones al acceso de funciones, imposibilidad de que alguien te conteste un correo, etc. Hemos cubierto desde la Berlinale hasta un festival en Saladillo, nunca nadie nos trató tan mal como el BAFICI.

Esta edición no parece estar ajena a los males que el festival acarrea desde hace años. Una programación lanzada sobre la hora, con poca y mala información sobre cómo será el evento y mucha improvisación fueron los puntos destacados de los últimos días. Por alguna razón incomprensible pareciera que no quieren que se vean las películas o que la gente se acerque al festival, es más una suerte de evento testimonial y una pantomima para hacernos creer que el BAFICI sigue ahí.

Nada de esto lo digo con regocijo. El BAFICI, al igual que Mar del Plata, son eventos que nutrieron mi formación cinematográfica. Me hicieron conocer películas, directores, salas y personas. Nada me hace más feliz que chusmear la programación y ver qué obras interesantes puedo descubrir. Me apena este presente y me gustaría que fuera diferente. No lo es.

Sobre la programación, también quisiera ser más optimista, pero tampoco se puede. En un año con pandemia mediante era obvio que se iba a lastimar y perjudicar la producción independiente nacional. Hay poco y nada muy destacable. Lo mismo ocurre con el resto de las competencias. Muchas películas que iban a estar el festival pasado se sostuvieron en esta programación.

Este año hay tres competencias: Argentina, Internacional y Americana. No hay vanguardia y género. Se programaron 92 largometrajes y 143 cortometrajes. Un número bastante pequeño el de los largometrajes, pero comprensible en el contexto. Algo similar ocurrió con la edición pasada del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que también redujo considerablemente los films exhibidos en las secciones paralelas.

Según informaron las autoridades el 56% de la programación total es nacional, eso siempre se celebra.  Lo mejor para hacer en estos festivales es ver cine argentino. Al contrario de lo que se podría imaginar, es el más difícil de conseguir y acceder durante el año.

Dicho todo esto, y para no hacerlo tampoco tan largo, acá van mis recomendaciones:

Función de apertura: Bandido

Competencia Internacional:

Competencia Argentina:

Competencia Americana:

Fuera de competencia:

Algunas palabras para finalizar.

Sobre las películas: no vi todas las que recomiendo, eso es obvio. Se trata de una selección en base a mi experiencia como espectador de estos festivales y lo que intuyo puede funcionar “mejor”, en un grado de amplitud considerable de intereses diversos. Básicamente es una guía para no clavarlos, o por lo menos no mucho. Y sí, claro que es caprichoso viejo.

Sobre el festival: más allá de todas las complejidades del evento, de sus malos manejos y de sus desprolijidades, yo creo que siempre vale la pena celebrar un festival de cine y su realización. Los artesanos del festival, quienes programan las películas y quienes le ponen el cuerpo a su día a día, no son los responsables de la mayoría de estas malas decisiones. Además, cualquier oportunidad de ver y comentar cine independiente, hecho con amigos, debería bastar para sacarnos una sonrisa. Si pueden vayan a alguna función presencial, reencuéntrense con sus amigues, hablen con les realizadores. Tratemos de sacarle algo positivo a un contexto muy adverso.  

Y bueno, eso fue todo por esta semana. A lo mejor nos vemos la que viene. Cuídense mucho.