RBG: encorvada pero con la frente en alto

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El Che Guevara, Bob Marley, I (corazón) NY, Have a Nice Day de Nirvana, la lengua de los Rolling Stones, el símbolo de los Ramones y #Notorious RBG.

A los 84 años, Ruth Bader Ginsburg, la jueza de la Corte Suprema de EE. UU. se ha ganado un “hashtag”, su propio merchandising, el cual incluye remeras con su cara y ahora un documental que registra este fenómeno.

Las directoras Julie Cohen y Betsy West nos hacen llegar la historia de una de las defensoras de las causas feministas y de minorías, a través de un documental entretenido y con buen ritmo, que logra mostrar tanto su costado de lucha y como su compromiso al mismo nivel que el de su vida íntima que, al parecer, tuvo mucha influencia en lo primero.

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Esta seria mujer que hoy esconde sus lindos ojos detrás de unos (también) icónicos lentes, estudió leyes en Cornell durante los años 50, un momento en el que no se esperaba que las mujeres tuvieran una profesión, una carrera u otra aspiración más que conseguir un marido y tener hijos. Al parecer, su personalidad, su persistencia y el apoyo de quienes la querían bien le ayudaron a conseguir todo eso junto.

A través de material de archivo, que incluye entrevistas a la jueza y a quienes protagonizaron los casos por los cuales tomó notoriedad, este documental reconstruye el camino de Ruth Bader Ginsburg como uno en el que los ideales correctos encontraron el contexto necesario para ponerse en juego.

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RGB tuvo la claridad para tomar decisiones al enfrentarse, por ejemplo, al pedido de una mujer para cobrar lo mismo que un hombre por iguales tareas o frente a uno de los casos más importantes sobre el aborto, así como al pedido de acceso de mujeres al Instituto Militar de Virginia. Su lucha feminista supo incluir aquellas batallas en las que el patriarcado también afectaba a los hombres, tal como el caso en el que un viudo pudo cobrar una pensión por paternidad que le era negada porque solo estaba destinada a mujeres.

Tal como la protagonista expresa, siempre tuvo en claro cuál era la forma más justa y actualizada de interpretar la Constitución; sin embargo, no estaba en sus planes ser la jueza con el voto disidente en la mayoría de los casos, como le pasó durante los últimos años, cuando la Corte empezó a tener una conformación más conservadora. A pesar de su avanzada edad y algunos problemas de salud, Ruth insiste en que no dejará su banca mientras pueda, lo cual evitará, al menos por un tiempo, que Trump elija a alguien de su preferencia, lo cual convertiría esta conformación en más conservadora aún.

Este contexto en el que la derecha sigue avanzando no solo en EE. UU. con Trump, sino en la mayor parte de la región, hizo necesaria la exaltación de una figura de contrapunto como Ruth Bader Ginsburg, lo cual supo aprovechar el movimiento feminista. Por su parte, las nuevas generaciones han sabido utilizar las redes para darle notoriedad en nuevos ámbitos, más allá de la justicia. Fue así que una estudiante joven de Derecho decidió hacer una cuenta en Tumbrl apodando a la jueza Notorious RBG en alusión al rapero Notorius BIG.

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Desde entonces, esta encorvada jueza ha extendido su fama más allá de la Corte, convirtiéndose en un verdadero ícono para la juventud, que conoce sus decisiones a través de los fallos pero que, gracias a este documental también podrá descubrir otras de sus cualidades como su tenacidad para sostener un entrenamiento físico tres veces por semana o su capacidad para dejar de lado las diferencias ideológicas y ser amiga de uno de sus opuestos en la Corte o animarse a participar de una ópera e incluso impregnar sus ideas hasta la vestimenta, al mostrar su colección de cuellos para destacar con estilo la toga que usan en la Corte Suprema, sin dejar de lado tampoco la elegancia de los guantes de seda.

El documental, ágil y empático, se ha ganado un lugar dentro de los nominados a los premios de la Academia, sumándose en este caso una nominación por mejor canción original por I’ll Fight, de Diane Warren. Al igual que en los largometrajes de ficción, existe una intención ideológica y de corrección política en la terna de nominados; sin embargo, vale la pena aprovechar esta oportunidad para que llegue a la Argentina un documental que muestra a una mujer de más de 80 años, que a pesar de su espalda encorvada, da la cara a un entorno conservador con la frente en alto.

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