Descubriendo a Hirokazu Koreeda: Still Walking (Todavía caminando)

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Introducción

Bienvenidos a este pequeño experimento que por ahora vamos a llamar “Descubriendo a”. Antes de explicar en qué consiste todo esto hay que entender que, por suerte, hay muchos realizadores en el mundo y quien les escribe es joven. Esto significa que todavía tengo mucho por descubrir y espero que ustedes también, porque justamente de eso trata esta pretendida serie de artículos titulada “Descubriendo a” (perdón por no pensar en un título mejor).

El objetivo de la serie es simple: recorrer la filmografía de un director, por lo menos cuatro films, para entender qué temas son más recurrentes, su forma de narrar, colaboradores frecuentes, etc. Como lo importante está en el “descubrir”, mi acercamiento va a ser desde cero, es decir, sin haber visto nada previamente o empezando por la única película que haya visto de dicho director. Para completar la experiencia es recomendable que ustedes, lectores, tengan la misma o similar situación inicial, sin haber visto mucho del director y, si es posible, habiendo visto la película de la que se va a hablar, ya que estas “reseñas” contendrán algunos spoilers que quizás quieran evitar (aunque en el caso particular de este artículo los spoilers no son importantes por razones que voy a detallar más adelante). Y eso es todo, espero que puedan descubrirlo conmigo o por lo menos les interese verme descubrirlo. Sin más que decir, pasemos a nuestro primer protagonista, el japonés Hirokazu Koreeda.

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Temática universal

Si hay algo que la mayoría de nosotros podemos entender, sin importar nuestra cultura, es la dinámica familiar, las brechas generacionales y los conflictos que se pueden generar dentro de la primera a causa de lo segundo. Un padre que desea que sus hijos sigan su misma profesión, una madre que tiene la mirada bien puesta en la esposa de su hijo, hijos que tratan de cargar con todas las expectativas de sus padres, nietos que son todavía muy chicos para entender todo lo mencionado, una muerte en la familia.

Todas estas cosas son la columna vertebral del relato de Koreeda en Still Walking que encuentra el drama, la comedia, el conflicto, la magia, lo bueno y lo malo en la vida misma, en esa dinámica familiar que todos conocemos por experiencia propia o por otros y que, si bien está influenciada por la cultura, es indudablemente universal. Es sorprendente cuánto podemos reconocer como propio del relato que nos presenta Koreeda con tanta honestidad y simpleza, rasgos que no estaría sorprendido de descubrir que son reproducidos en sus otros films.

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Reunión familiar

La mayoría del film transcurre a lo largo de un día, donde el espectador es un espía en la vida de esta familia japonesa, los Yokoyama, que se reúne, como todos los años, por un acontecimiento que marcó sus vidas: la muerte del hijo mayor de la familia. En la casa, preparando el almuerzo, están la madre, Toshiko (Kirin Kiki), y su hija, Yukari (Yui Natsukawa), ayudándola. Mientras cocinan Kyohei (Yoshio Harada), marido de Toshiko y padre de Yukari, sale de la casa para echarse a caminar un rato, antes de que venga el resto de la familia.

Cuando sale Yukari comenta que podría traer algo del mercado a lo que Toshiko le contesta: “no le gusta que lo vean con las bolsas del mercado”. Es destacable y admirable como con estos pequeños diálogos, incontables a lo largo del film, descubrimos tanto sobre los personajes, de dónde vienen y cómo piensan. Pero sobre todo entendemos la generación que los separa. Mientras Kyohei camina por el pueblo, claramente alejado de la ciudad, comienzan los créditos y una música melancólica, el mejor de los sentidos, empieza a sonar.

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Curiosamente esta música solo volverá cuando los personajes salgan de la casa y caminen, uniendo todas las generaciones de esta familia que siguen caminando a pesar de todo lo vivido. Por otro lado, tenemos a Ryota (Hiroshi Abe), que viaja en tren hacia la casa de sus padres con su novia y su sobrino, a quien tuvo que cuidar luego de la muerte de su hermano. Ryota tiene miedo de ver a su padre, está sin un trabajo estable y nunca se dedicó a la medicina, profesión ejercida toda la vida por su padre Kyohei.

Toda la vida en un solo día

Koreeda captura la relación entre las tres generaciones de esta familia japonesa en un solo día, y eso es digno de ver. Es un cine que tiene sus antecedentes en Yasujirô Ozu, gran maestro del cine japonés que retrataba temas similares de brechas generacionales y dinámicas familiares. Koreeda filma a un ritmo pausado, con tomas largas donde podemos ver a la familia entera reaccionando al unísono o, por el contrario, concentrándose en una reacción y dejándonos entender cuál es la relación de ese personaje con el resto solo por su mirada.

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Pero una de las cosas más interesantes de la película es su aspecto cíclico y cómo va más allá de solo mostrar las relaciones entre las generaciones, dado que también nos da un vistazo a lo que heredamos y lo que llegamos a apreciar de las generaciones que nos precedieron. Cómo nos entendemos y desentendemos a lo largo de la vida con nuestra propia familia, las cosas que siempre quisimos decir pero nunca tuvimos oportunidad, por más pavotas que fueran, cómo nos resentimos con los que nos lastimaron y sufrimos por los que fueron lastimados.

Al principio del artículo dije que los spoilers no importaban. La realidad es que al que no le importan los spoilers es a Koreeda, que no maneja su narrativa con plot twists o grandes revelaciones, sino que se preocupa por captar en cada momento la honestidad y la simpleza de la vida diaria y todas las complejidades que esta conlleva. No hay forma de “spoilear” Still Walking porque ya la tenemos “spoileada”, porque probablemente ya lo vivimos o lo vimos vivir.

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