Samurai Jack: Decoupage de un estilo

Advertencia sobre spoilers del final de la serie.

En Samurai Jack, el legado cultural tiene un fuerte peso en la historia. La serie no solo está llena de referencias populares, sino que además toma muchos elementos de la cultura tradicional oriental. Pero no vamos a hacer un recuento de las curiosidades o easter eggs que tiene la serie, sino que vamos a ver qué elementos llevaron a crear el característico estilo de Samurai Jack.

Las obras de Genndy Tartakovsky siempre tuvieron una combinación muy particular de acción y humor. Para cuando lanzó Samurai Jack, él ya había participado en otros shows de gran recepción en Cartoon Network, como El laboratorio de Dexter, Las chicas superpoderosas y, en menor medida, Dos perros tontos. Sin embargo, con Samurai Jack, el dibujante apostó a un producto más adulto y estilizado, sin dejar de lado los elementos que siempre caracterizaron su estilo.

A lo largo de sus 5 temporadas, la serie se permitió explorar y explotar una enorme cantidad de elementos, los cuales difieren mucho de las típicas series animadas que no están pensadas para adultos. La serie tiene una variada cantidad de influencias que se pueden observar a lo largo de sus 62 capítulos, donde además podemos encontrar homenajes a estas influencias y hasta referencias a otros trabajos de Tartakovsky.

Desde pequeñas cortesías, casi imperceptibles, pasando por numerosos guiños a la cultura popular y a su propia obra, hasta algunos que solo captará el público más adulto.

Pero más allá de estas referencias que no dejan de ser más que guiños o easter eggs, podemos meternos más a fondo y explorar cuáles son las influencias que verdaderamente moldearon Samurai Jack. Comenzando por la historia, la idea de meter un samurái en un entorno cyberpunk fue tomada del comic Ronin, de Frank Miller. Si bien el manga de Lone Wolf and Cub fue una gran inspiración, también tomó influencia de otras historias sobre ronins y samuráis, como Sword of doom, Yojimbo, Trono de sangre o Los 7 samuráis.

Joseph Campbell, en su libro El héroe de las mil caras, llevó a la teoría un concepto que hoy en día se considera clásico y se lo conoce como “el viaje del héroe”, un patrón de estructura narrativa habitual en las historias y leyendas populares, especialmente en las aventuras épicas y que perdura hasta la actualidad.

Si bien puede presentar variaciones, el viaje del héroe se divide en etapas (en general son 12) y Samurai Jack las sigue casi al pie de la letra:

  1. El mundo ordinario: se presenta el mundo cotidiano del héroe antes de que la aventura comience.
  2. La llamada a la aventura: luego, al héroe se le presenta un problema o desafío, en este caso la llegada de Aku.
  3. Reticencia del héroe o rechazo a la llamada: el protagonista rechaza confrontar la situación adversa. En el caso de Jack, como aún es un niño, sus padres son los que lo apartan del conflicto, pero la finalidad es la misma.
  4. Encuentro con el mentor o ayuda sobrenatural: el héroe encuentra un maestro (o en este caso varios) que además de informarlo y entrenarlo para su aventura, le hace aceptar que debe combatir la adversidad.
  5. Cruce del primer umbral: el héroe abandona su ámbito cotidiano para entrar en un mundo que le es especial o mágico. En este caso, el futuro al que lo envía Aku es un lugar totalmente extraño para Jack.
  6. Pruebas, aliados y enemigos: el héroe confronta desafíos que ponen a prueba sus habilidades, aprendiendo las reglas del nuevo mundo y encontrando aliados y enemigos en el camino.
  7. Acercamiento: en su camino de preparación, el héroe puede enfrentar una prueba o momento en el que surgen dudas y temores, a veces teniendo que reflexionar sobre su viaje y lo que le podría deparar. Esto ayuda a comprender la magnitud del peligro al que se va a enfrentar. Estos dos últimos puntos son en los que se desarrolla la mayor parte de la serie, prácticamente desde el episodio dos de la primera temporada hasta el último de la cuarta.
  8. Prueba difícil o traumática: el héroe sufre una prueba o crisis muy grande durante la aventura, en la cual se pone en riesgo su vida y su misión. Acá es donde de a poco se empieza a entrar en la recta final de la historia, por eso es que esto sucede recién al comienzo de la quinta temporada, cuando Jack se encuentra desesperanzado, sin su espada y siendo atormentado por su conciencia y los fantasmas de sus padres, e intenta suicidarse debido a su deshonra.
  9. Recompensa (agarrando la espada): tras haberse enfrentado a la muerte o derrota, el héroe se sobrepone y gana o aprende algo nuevo, retomando su senda con energías renovadas. En este caso gana a Ashi como aliada (y luego como pareja), luego de que ella lo disuada de suicidarse. Sumado a esto, Jack vence definitivamente a su fantasma y la culpa que lo atormentaba, además de que el título de esta etapa se lleva a la literalidad cuando al mismo tiempo Jack recupera su espada.
  10. El camino de vuelta: con fuerzas renovadas, el héroe retoma la senda de su misión, decidido a completarla. Y así, Jack vuelve a intentar regresar al pasado y enfrentar a Aku.
  11. Resurrección del héroe: la prueba final donde el héroe se enfrenta a la muerte y debe usar lo aprendido hasta el momento. En este caso, Jack recibe la ayuda de todos los amigos que hizo a lo largo de sus aventuras para enfrentar la batalla.
  12. Regreso con el elixir: el héroe regresa a casa con la solución para ayudar a todos en su mundo. En esta última etapa, Jack vuelve al pasado y la alteración temporal que Jack genera al vencer a Aku cumple una función de restauración.

Como dijimos, Jack intentó suicidarse al sentir que se había fallado a sí mismo y a sus padres. Esto no es simplemente algo que salió de la mente a Genndy Tartakovsky, sino que está relacionado con el código bushido, un código ético y de conducta característico de los samuráis. El código les exigía mantener su honor incluso si eso requería sacrificar su vida. Por eso, si un samurái cometía una gran ofensa o perdía su honor, podía optar por realizar un seppuku o harakiri, que es lo que estaba por hacer Jack, un ritual que consiste en destriparse a sí mismo para morir honrosamente a pesar de los actos pasados.

Como es lógico, la influencia de la cultura oriental está presente en muchos aspectos de la serie, incluso en la técnica y ejecución del combate. Como Jack es entrenado en distintas partes del mundo, aprende varios estilos de pelea, como diferentes artes marciales típicas de China, mezclando al mismo tiempo elementos de los diversos estilos.

Los creadores incluso estudiaron la forma de tomar la espada, que se supone que se debe agarrar con una mano en cada extremo del mango. Cuando Jack se enoja adopta un estilo de pelea agresivo en el que su temperamento le hace olvidarse del formalismo y la teoría, y agarra la espada de manera más intuitiva.

En cuanto al apartado visual, su estilo toma influencias de varios lados. Primero, está el avant garde de los 70, con películas como The Andromeda Strain y The Longest Yard, de las cuales se tomaron elementos del montaje, la estética, el ritmo, los cambios de relación de aspecto y el uso de la pantalla partida.

Esto último, a pesar de no ser tan usado, es muy útil en animación porque resulta económico, ya que se pueden reciclar o congelar fotogramas y aun así conseguir una imagen que no se sienta estática al tener más de un punto de interés en el cuadro.

De películas como Samurai Fiction se tomaron las escenas de pelea con siluetas en negro y fondo de color. Todo esto, sumado a otras influencias que veremos más adelante.

Sus primeras cuatro temporadas presentan un nivel de violencia raras veces visto hasta ese momento en Cartoon Network, pero que era algo inevitable por la premisa de la serie. Por esto es que se decidió reemplazar la sangre por aceite, para no tener que escatimar demasiado en la violencia gráfica, a lo cual se sumaron el aprovechamiento del montaje y sonido en un episodio para poder insinuar personas y caballos empalados.

Pero la quinta y última temporada, que salió trece años después por Adult Swim, cuenta con temas más oscuros y adultos. Es por esto que el diseño del personaje se retocó, haciéndolo menos caricaturesco y más elegante, además de que se permitieron mostrar sangre. Los nuevos episodios se hicieron de forma digital pero intentando reflejar la animación tradicional que caracterizó a las temporadas anteriores.

En cuanto a la influencia en el dibujo y el diseño, si bien en la mayoría de los dibujos animados los objetos y personajes tienen un borde negro para delinear claramente su forma, para Samurai Jack decidieron deshacerse de estos bordes tan típicos de la mayoría de las animaciones en 2D, teniendo así que valerse del contraste entre colores para delimitar las formas. Esta ausencia de bordes y la posibilidad de que los personajes se mezclaran (o no) con el fondo fue explorado y exprimido de manera brillante en un episodio en el que Jack pelea contra un ninja y ambos se camuflan con fondos (con puras figuras de blancos y negros) para ocultarse de su oponente.

Además, los animadores emplearon acuarelas y dibujos que remiten a las ilustraciones típicamente japonesas. Podemos ver un claro ejemplo de esto en el opening y en el primer episodio de la serie, cuando el padre de Jack le cuenta a su hijo una historia del pasado con tintes legendarios (y de la cual desembocará su aventura posterior).

Estas ilustraciones están basadas en un tipo de grabado en madera conocido como ukiyo-e, producidos en Japón entre los siglos XVII y XX.

En muchos de sus diseños, hay claras inspiraciones tomadas de la cultura oriental. Si bien luego de unos episodios la serie estandarizó el diseño de Jack a un resultado un poco más simple y básico, cabe resaltar que al comienzo, Jack tiene un diseño más influenciado por el estilo y la anatomía de las antiguas ilustraciones japonesas.

Aku es el mal de la naturaleza encarnado, por eso su nombre proviene de la palabra akuma, que significa “demonio” o “diablo”, y su diseño está basado en los dragones chinos en cuanto a su nariz, dientes, cejas flameantes y cuernos.

No solo podemos ver una variedad de cascos y máscaras samurái basados en diseños reales, sino que, en los capítulos en los que se cuenta la historia del padre de Jack y el origen de Aku, cuando la narración transcurre en el pasado, las armaduras pasan a tomar su diseño de las que se usaban en el antiguo Japón.

La nube voladora de ese mismo episodio tiene un diseño tradicionalmente oriental. Además, tener a los dioses o a los héroes volando parados en una nube era una imagen clásica en la antigua mitología de China y Japón.

Hasta se molestaron a hacerle a la familia de Jack un kamon, estos son símbolos que tenía cada dinastía de la nobleza en Japón.

Al kamon de la familia de Jack lo llamaron Zintaris y representa cinco características humanas positivas básicas: bondad, modestia, sabiduría, habilidad y paz interior.

Incluso, el final agridulce en el que Jack logra su objetivo pero pierde a su amada al concretarlo es muy adecuado a la narrativa oriental, ya que esta clase de conclusión es típica en muchas historias tradicionales japonesas.

Las series animadas muchas veces están fuertemente apoyadas en el diálogo, y como la atención del espectador se centra en eso, pueden permitirse dejar congelados o reciclar parte de los fotogramas, lo cual de hecho es una práctica común. Pero Samurai Jack, al tener (en comparación) tan poco diálogo, no disponía de la ayuda de estos para mantener la atención del espectador. Por esto fue que necesitaron que en la imagen estuviera ocurriendo algo atractivo a la vista en forma constante, y para ello utilizaron animaciones bien fluidas, sin recurrir tan seguido a congelar o reciclar fotogramas.

Así es que Samurai Jack decidió cautivar a través de sus imágenes más que a través del diálogo, esto se volvió una marca de la serie y le dio una impronta mucho más cinematográfica.

Cualquiera que haya visto Samurai Jack sabe que uno de sus fuertes, y algo a lo que sus creadores le daban mucha importancia, eran los climas que se generaban, por momentos la serie tiene encuadres muy trabajados, además de ambientes únicos.

Para esto ayudaban mucho los paisajes y entornos imponentes creados y, de hecho, en forma recurrente se encargaban de introducir en varios de los episodios. Pero a pesar de todo este gran trabajo visual, al ser una narración con tan poco uso del diálogo, era menester apoyar la imagen con un buen sonido.

En la serie, aparece una diversa cantidad de escenarios y ambientaciones. La variedad era tal que incluso se dieron el gusto de utilizar un episodio entero para parodiar el estilo de las películas de cine negro. Pero cada uno de estos diversos escenarios que se muestran tiene una música y ambiente sonoro propios que se condicen con el entorno. En este sentido, su tratamiento está fuertemente influenciado por el estilo de la película Akira, utilizando una música electrónica que se condice con el ambiente futurista en el que se desarrolla la historia, pero también dándole en varios momentos una fuerte presencia a los tambores japoneses conocidos como taiko.

Pero todo buen artista sabe que no puede haber tensión si no hay reposo, y es por eso que Samurai Jack le da importancia también a algo que en muchas bandas de sonido es dejado de lado: el silencio. Este silencio se emplea de varias formas, mediante la falta de diálogo, de música, o de ambos, para crear una ambientación sonora que transmita vacío y, así, generar suspenso y expectativa respecto de qué es lo que romperá ese silencio y cuándo.

Todo esto dio como resultado una serie que, a pesar de no haber cosechado la fama que sí consiguieron otros dibujos animados de su misma época, logró cautivar a cada persona que se animó a verla, por ser un producto único, extremadamente cinematográfico y que supo aprovechar todos y cada uno de los elementos que tenía a disposición.

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