Cinco consideraciones sobre el bingeo

bingeo.jpg

Antes que nada, para los más desconectados de la prosa internética, bingeo de bingear, es una castellanización del término binging, que significa atracarse de algo. Ya “atracar” incluye de alguna manera la medida de tiempo. Corto, o sea. Entonces bingear series significa consumir series en un corto período de tiempo. Ver muchos capítulos de la serie que te fanatiza hasta terminarla. Dicho esto, algunas consideraciones sobre el asunto:

1- El bingeo no existió siempre: este apartado es seguramente el más fácil de entender. Estamos en el 2018. Hace solo dos décadas la gente veía ER, West Wing o The Sopranos como se crearon para ser vistas: un capítulo por semana durante el lapso que durase la temporada. Históricamente, esto es más o menos de octubre a fin de mayo. En el verano yankee comienza el “mid-season”, series más cortas que funcionan de relleno veraniego. A veces, son apuestas más arriesgadas que las de la season regular que, según la emisora, tienen sus particularidades. The CW, más orientada a un público adolescente; ABC es de Disney y tiene contenido acorde; NBC algo más liberal; Fox algo más conserva… en fin. Se entiende.

03ef990baa7b9a506444a71dcb31df67.jpg

El el bingeo solo pudo comenzar con el crecimiento exponencial de las velocidades de internet, el “DivX”, el torrent y el rippeo. Una vez que existió la banda ancha, nobles héroes anónimos comenzaron a usar capturadoras para digitalizar las series de televisión y subirlas a internet. Eso generó una industria enorme de piratería que encontró aliados en los traductores que hacen subtítulos, los que crearon enormes fuentes de torrents, y los que dejan abiertos los programas “seedeando” para que otros puedan bajar el archivo más rápido. Lost y Heroes fueron de las series más pirateadas en temporadas enteras de esa época. Y esa fue la práctica habitual hasta que los servicios de streaming aparecieron.

2- La magia del streaming: para que Netflix y todos los que salieron a copiarle el éxito (Amazon, Hulu, el nacional Odeon y mil más) pudieran pelear mano a mano al bingeo gratis, debieron pasar algunos años. Netflix existía como servicio de video “on demand” desde fines del milenio pasado, pero cierto es que no era algo muy popular. De vuelta nos topamos con el tema de las conexiones de internet. El crecimiento geométrico y el acceso de la clase media a estas nuevas velocidades posibilitaron un servicio que no se rompe casi nunca. Así es como Netflix, entre su catálogo algo choto de películas, comenzó a ofrecer series… en temporadas enteras.

netflix-logo

Con un buen precio por el servicio mensual, calidad HD, poco tiempo de carga y un buen puñado de series populares, era cuestión de tiempo para que llegara a impactar en cualquier casa. Al 2018, están buscando para qué nuevos dispositivos desarrollar Netflix, porque no solo funciona en PC, Tablets, TV Smart y celulares de todo tipo, sino que ni siquiera es necesario tener internet constante, ya que una gran parte de su contenido es descargable, con lo cual el bingeo se hizo totalmente peatonal. Hoy puedo empezar House of Cards en la tele, ver tres capítulos de corrido, irme a dormir, desayunar viendo otro capítulo en la PC y descargar cinco capítulos para ver en horario laboral. Porque soy un rebelde que hago mis propias reglas.

3- Pero no todo es bingeable: este apartado es más bien subjetivo, pero no tanto. Naturalmente, a no todos nos atraen las mismas series o los mismos géneros. Sin embargo, y de forma aparente, no es algo descabellado notar que todo el mundo bingea más o menos las mismas series. Y Netflix, al menos, ha descubierto la interesante gambeta de mandar los estrenos de las series desde el viernes a las 00 horas. Como para verlas durante el fin de semana. Y dado que de alguna forma algorítmica ellos saben cuáles series efectivamente van a pegar durante el fin de semana, todo el aparato promocional activa las máquinas de humo, las bolas de espejos y el community management para destrozar internet. Hay capaz alguna fórmula para las series bingeables. De puro observar diría que la mezcla MISTERIO + PLOT TWISTS + FAST PACING es lo que más llega.

5a7e7d222f19f.jpg

No siempre es así. A veces son dos de esas características. A veces ninguna. House of Cards, Orange is the New Black, Stranger Things, American Vandal, Black Mirror, Narcos y, por supuesto, nuestra múltiples veces reseñada 13 Reasons Why entran en esa categoria. Dentro de las comedias, solo BoJack Horseman alcanza el honor de romper internet el fin de semana que sale. Y porque, para ser honestos, de comedia no tiene casi nada ya. El resto son de factura menor con productos totalmente nefastos. Es claro que, por lo común, lo que nos ata a la pantalla es saber lo que va a pasar después. Y, si ese evento está bien relatado, decentemente filmado y actuado con voluntad, atrae.

4- Pero no todo lo bingeable es de buena calidad: y acá nos corremos de la cuestión “subjetiva” porque la buena calidad en un producto televisivo no suele ser algo subjetivo de ninguna manera. House of Cards es una serie bingeable, pero de ninguna manera lo es desde hace más de dos temporadas. Sin embargo, una vez sale, se mira de cabo a rabo. No hay persona que no haya empezado 13 Reasons Why que no la haya terminado en dos días, y sin embargo, tiene tantos amantes como detractores, cosa que también pasa con Stranger Things, aunque en la 24 pensemos que esa gente escapó de un neuropsiquiátrico.

strangerthings.jpg

Porque, una vez más, que algo sea bingeable solo implica que reúne unas condiciones básicas que suelen atraer al espectador promedio desde los albores de la ficción televisiva. No lo inventó Netflix ni mucho menos. Antes el cliffhanger existía entre temporadas. El asesinato de JR en Dallas, que originó hasta remeras alegóricas. El recurso se estiró de temporadas a capítulos porque funcionaba para “enganchar” al espectador. Y Netflix no lo iba a dejar afuera solo porque su formato de emisión fuera distinto. Ahora bien, si no todo lo bingeable es de buena calidad, eso significa que…

5- Mucho de lo no bingeable sí lo es: y acá es donde la política de bingear hace un daño. Dado que las métricas de espectadores en Netflix se miden distinto, muchas de las buenas series se ven golpeadas por no medir lo mismo que las series que por su estructura, género y guion particular, terminan siendo bingeadas. No reciben ni la misma promoción ni la misma mano blanda que otras series. House of Cards es un desastre desde hace años y, sin embargo, ahí sigue porque incluso los que consideramos que es un desastre la vemos en el fin de semana que se emite. Pero Sense8, muy bien criticada y con una base fiel, fue cancelada por el costo, lo mismo The Get Down. Es cierto que Netflix no ha cancelado muchas series, pero si no son bingeables, es mucho más complicado saber cuándo demonios se van a estrenar las nuevas temporadas, y el community management no pierde mucho tiempo dedicándoles actualizaciones en las diferentes redes sociales. ¿O acaso vieron muchos posteos sobre Hemlock Grove, Gypsy y Ozark?

Netflix-OITNB.jpeg

Es la misma vieja historia, sin duda, pero con 8000 millones de dólares que tiene Netflix para invertir en contenido original. Nos gustaría saber que ese contenido realmente va a ser “original” y no algo producido en base a fórmulas para ser digno de ser bingeado. El resto de las compañías de streaming tienen enfoques más sectorizados, de acuerdo con su contenido original, pero sin duda, van a seguir al gigante.

Anuncios