Elevando el Género: En Presencia del Diablo (The Wailing)

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Me resulta extraño ver una película en otro idioma que no sea inglés o español en un cine comercial como el Village Avellaneda. Quizás, siendo un poco más específico, es poco frecuente encontrar algo que esté fuera del cine de género tradicional dentro del circuito comercial. En Presencia del Diablo o The Wailing -me quedo con este título porque el otro es espantoso- está en coreano y es de género, y su estreno fue posible gracias al éxito de taquilla de otra película con las mismas características: Train to Busan o Invasión Zombie -otra espantosa traducción-. Si bien ambas películas pertenecen a lo que suele denominarse “cine de género”, The Wailing representa todo aquello que el cine coreano viene haciendo durante esta última década y media: transforma y pisotea el género en el que se ubica, llevándolo más allá de las expectativas del espectador y convirtiéndolo en una especie de tercera posición entre el cine de género más puro y el cine moderno o de autor.

Un asesinato toma lugar en el pueblo de Goksung, título original del film, donde nada tiene sentido. El asesino parece haber sido afectado por unos “hongos” que lo volvieron loco. La policía local está conforme con esta explicación hasta que, luego de más incidentes misteriosos, un rumor empieza a correr y a ubicar como el responsable de los sucesos a un Japonés (Jun Kunimura) nuevo en el pueblo, cuya llegada parece coincidir con dichos eventos. Jong-goo (Kwak Do-won), un policía torpe y ordinario, se ve involucrado personalmente cuando su hija empieza a comportarse de forma extraña y en sintonía con los síntomas de esta “enfermedad” producida por los “hongos”. Si notan el uso reiterado de comillas es porque nada es lo que parece en el pueblo de Goksung.

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The Wailing es muchas cosas. Un thriller sobrenatural, una comedia absurda, un drama intenso, un terror extremadamente perturbador. A simple vista esta es la fórmula para el fracaso, una mezcla de tonos difícil de lograr con cierta precisión. Sin embargo Na Hong-Jin lo logra y con excelentes resultados en su tercer película, probablemente su mejor obra hasta la fecha.

Las producciones coreanas no tienen nada que envidiarle a la maquinaria hollywoodense y The Wailing no es la excepción. Con un apartado técnico y realizativo impecable, una fotografía de Hong Kyung-Pyo y el montaje de Kim Sun-min, ambos premiados en los Grand Bell Awards (el equivalente coreano de los Oscars), se pone en pantalla un par de secuencias inolvidables, como por ejemplo un montaje alterno entre dos rituales “satánico-chamanísticos”, en los cuales las intenciones van revelándose poco a poco. Mención aparte  para el demoledor final del film, lleno de tensión e incertidumbre.

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Otro punto fuerte esta en las interpretaciones. Este aspecto parece ser una constante en el cine coreano, que tiene ya actores de renombre internacional como Song Kang-ho (frecuente colaborador de Bong Joon-ho en The Host, Snowpiercer y Memories of Murder) o Choi Min-sik (con fama por Oldboy, quizá el film coreano más reconocido). En The Wailing tenemos una versátil interpretación de Kwak Do-won pasando por toda una amplia gama de emociones, actor que tuvo un papel totalmente distinto pero igual de bueno en The Attorney (colaborando con el ya nombrado Song Kang-ho) como un militar represor en la dictadura coreana de principios de los ochenta.

Quizás la flaqueza más notable de la película esté en el ambicioso guión que, en el afán de explicar lo menos posible y profundizar la mitología que propone, confunde cuando no debería y deja preguntas como por qué tal personaje reaccionó de tal manera o qué pasó exactamente en algún que otro momento. También la mezcla de tonos puede resultar incómoda para alguien que no haya visto antes algo parecido, como en otra producción coreana.

Mi recomendación: aprovechar la oportunidad de ver cine coreano de calidad en la pantalla grande y abrir las puertas para que todavía más de estas películas, que parecen satisfacer al público y a la crítica de igual manera, lleguen a nuestro cinéfilo país.

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