Reseña: Homeland S05E03 – Superpoderes

Los superpoderes del título refieren a los dos personajes protagonistas de la serie. E incluso, quizás al tercero. Agarrense porque este capítulo no es complejo, pero es trabajoso.

Carrie deduce que su cerebro trabaja mejor cuando deja de tomar las drogas que le dan estabilidad (el litio) y se lo comunica a Jonas, su novio alemán. Ella y él se esconden en una casa en el medio de la nada donde Carrie, sin litio arranca una situación a la Limitless donde empieza a laburar mil horas seguidas para descubrir quien es que la quiso matar en el Líbano como nos contara Mariano la semana pasada.

Al mismo tiempo, Saul, le revela a la jefa de la agencia Alemana, Allison Carr, que es una estúpida. Cortito y al pie. Dar Adal le contó todo –de vuelta, lean los recaps anteriores- y Saul esta mas caliente que negra en baile. Sin embargo, no solo le perdona la jugada, sino que le dice que por ahora mantiene el trabajo. Otra cabeza de turco esta siendo evaluada. ¿Quién es? El mismísimo embajador americano en Alemania al que Saul se come como un corderito en dos oraciones. Pobre bastardo millonario.

Quinn, a su vez, sigue con su cacería de objetivos. Vemos a una señorita con un hijo. Minutos después, lo vemos a nuestro James Jack Ryanesco Bond tener una reunión íntima y clandestina con la agente de inteligencia alemana Astrid en la que se sugiere que hubo alguna clase de affair en el pasado porque los espías cogen entre ellos o no cogen. O se separan. O hacen cualquiera. Quinn le pregunta por el paradero de Carrie y Astrid no sabe ni contesta.

La periodista Laura Sutton hace contacto con su informante, el esquivo inmigrante turco pornógrafo llamado Numan que le da un pendrive con el resto de los documentos secretos. Al carajo el miedo. Pero existe. Y a raudales. Este traspaso genera la furia de su colega Korzenik que, despechado porque el amigo no le consultó, va a encarar a un empleado de la embajada rusa ofreciéndole los documentos por plata. El capitalismo es así.

Tras esa primera mitad del capítulo empezamos a ver que la abstinencia y el alcohol han hecho mella en Carrie que ya es la full crazy Carrie. Tipo Carrie, la de la peli homónima, pero con menos sangre y mas histeria. Jonas descubre que el pasado de su novia actual tiene mas muertos que una película de Rambo y necesita aire… cuando descubre que le raptaron al hijo momentos después que Carrie tiene una serie de visiones con fiambres del pasado. Jonas, es llamado por su ex-esposa (a la cual vimos hace un ratito con un nene).

¿Ya adivinaron quien fue?

El final del capítulo está lleno de plot twists y es entretenido al extremo. Homeland se sigue dirigiendo a un paradero enquilombado donde por fin apareció Israel en la escena. Era lógico. Su inclusión se reduce a una escena entre Saul y Etai, un agente de la Mossad, previo a la charla de Saul con el embajador yankee. En esa charla, Etai, viejo zorro como Dar y Saul, básicamente le dice a su colega espía que en Israel tienen recontra claro que serie de cagadas EEUU se quiere mandar.

Saul niega todo.

Todo sea por la libertad.

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