El cine teatral – Análisis del espacio cinematográfico en Dogville

A menos que la belleza de Nicole Kidman lo haya cegado, cualquiera que haya visto al menos un fotograma de Dogville sabe que su característica más notoria es el uso de la escenografía y del espacio cinematográfico, que parece responder más al teatro que al cine. En un primer momento el criterio de su utilización nos resulta tan ajeno y poco convencional que podemos llegar a pensar incluso que tal vez no tenga un criterio realizativo, que no sea más que una puesta pretenciosa (cosa que es) e injustificada (cosa que no es). En este texto analizaremos y trataremos de desentrañar los criterios y posibilidades que una puesta tan particular como la de Dogville le brindo al querido Von Trier.

Desde la primera toma se establece la relación de espacialidad del pueblo y de cómo va a ser la representación del mismo. En la película están delimitados los espacios por líneas en el suelo en lugar de haber paredes, también hay escrito en el suelo el nombre de los lugares y calles, e incluso algunos pocos dibujos, como unos arbustos y un perro. Solamente aparecen los objetos representados físicamente con los cuales los personajes interactúan frente a cámara, exceptuando algunas cosas más “cotidianas” como las puertas (que a veces no aparecen) o de ambientación como algunos árboles o ramas (que aparecen pero no se interactúa con ellos).

Sin embargo, cuando los personajes se relacionan con un objeto no representado físicamente, de todas formas se utilizan sonidos correspondientes a los objetos para compensar esa ausencia y que no le cree una sensación de desconcierto al espectador, dándole un mayor entendimiento a la acción del personaje. Las puertas son el ejemplo más usado donde no se ven pero se escuchan cuando las golpean o hacen la mímica de abrirlas y cerrarlas.

El día y la noche en Dogville están marcados por el fondo (de noche negro, blanco de día y rojo para la escena final), esto también sería más difícil de mostrar si la cámara estuviera en un interior y hubiese paredes. Debido a esta sencillez, la puesta de luces parece no variar más que para cambiar entre día y noche (y en la última escena).

La cámara en mano está siempre presente, esto está relacionado con la ausencia de paredes (y por tanto de límites visuales para el espectador) de la siguiente manera: el autor no utiliza estos límites para que el espectador pueda estar pendiente de todo, no solo de lo que sucede en el desarrollo de la acción principal, sino también lo que sucede en el entorno y cómo reacciona el resto de la gente no involucrada desde su cotidianeidad. Bien claro queda esto en la escena de la primer violación de Grace (Kidman) por parte de Chuck, en la cual, mientras la violación ocurre, a solo unos metros hay chicos jugando y gente completamente ajena a la situación. Esto sería más difícil de contrastar si hubiera paredes de por medio.

La ausencia de paredes también se utiliza para poder mostrar cosas que suceden en el fondo, hay momentos a lo largo de la película en los que mientras la acción principal de la toma sucede al frente, puede distinguirse claramente en el fondo a otros personajes haciendo otra cosa, esto da la idea de la unión del pueblo, que es enfocado como una unidad más que como una agrupación de individuos.

Hay un uso en gran medida de los planos abiertos, que aprovechan más el espacio y la puesta en escena de la película. Esto se ve roto al final de manera notoria cuando se enfoca a la gente de Dogville de una forma más individual que hasta entonces no había sido usada, con planos cerrados y con teleobjetivos, bastante alejados del personaje y la acción principal de la toma.

El exterior de Dogville jamás es mostrado, esta intencionalidad queda bien definida cuando Ben finge ayudar a escapar a Grace, la camioneta sale de Dogville pero lo único que vemos es la toma cenital de la parte de atrás. Incluso en este caso se podría suponer que en realidad Ben jamás salió de Dogville con la camioneta, ya que no tenemos indicios certeros de ninguna de que realmente lo haya hecho o no. No mostrar ningún espacio ajeno a Dogville reafirma la sensación de encierro que Grace siente y la enajenación del pueblo y sus habitantes respecto al resto del mundo.

El único momento en el que hay un interior representado de manera más convencional son las tomas de Grace en el auto de su padre al final de la película, el único lugar en donde está en un espacio más reducido que en Dogville, que sugiere un mayor encierro e intimidad.

Al utilizar una cámara en mano que muchas veces se encuentra a la altura de los ojos y con los movimientos que esta técnica genera, le da al espectador una mayor inmersión en la historia misma y lo hace formar parte de Dogville, logrando mostrar tanto la integración de pueblo como las sensaciones de Grace frente a él a lo largo de la película.

En la última toma el perro dibujado en el suelo se transforma en un perro de carne y hueso, esto sumado al título de la película podría dar a entender simbólicamente que hasta ese momento los verdaderos perros del pueblo eran los mismos habitantes de Dogville.

Finalmente cabe recordar que esto es un análisis personal, solo falta invitar al lector a que haga uno propio, porque más que lo que cualquiera pueda decir sobre Dogville, importa lo que usted pueda pensar por su propia cuenta, pero mientras, desde aquí le tiramos una punta.

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