Beau Is Afraid: crónica de una caída anunciada

Descripción de un crimen
La gran pregunta aquí es plantear de qué trata Beau is Afraid (Ari Aster, 2023). Difícil de explicar en términos sencillos. Tenemos a un protagonista, Beau (Joaquin Phoenix), hombre soltero, ansioso, acosado por fobias y temores imaginarios, que asiste a terapia para intentar sobrellevar sus padecimientos. Vive en un barrio donde un impera un caos surrealista. Beau planea visitar a su madre (Patti LuPone) para celebrar el aniversario del fallecimiento de su padre. Le compra una estatuilla que representa una madre sosteniendo a un niño recién nacido. Sin embargo, antes de salir a tomar el avión, Beau pierde las llaves de su departamento. Más tarde, cuando llama a su madre para avisarle del inconveniente, se entera de que ella ha muerto. Beau busca entonces la manera de llegar a su funeral, pero en ese camino se interponen una serie de eventos fortuitos e ilógicos: una familia lo adopta como hijo, se une a una banda de saltimbanquis que viven en el bosque, participa en una obra de teatro donde representa a un padre de familia… La lista de hechos descabellados en los que Beau se involucra es inmensa. Como sea, luego de este viaje largo y tortuoso, Beau llega por fin al funeral. Allí se enfrenta de una buena vez con la sombra terrible de su madre.
El cuerpo del delito
En Beau Is Afraid, Ari Aster regresa al microcosmos de las relaciones familiares para echar luz en sus recovecos más espeluznantes. En este aspecto, Ari Aster aplica con admirable disciplina las enseñanzas de Freud acerca de lo siniestro. En efecto, quizá no haya nada más temible que vislumbrar la cara oscura de lo familiar. Entonces no solo lo conocido se torna extraño, sino que incluso las certezas se diluyen en lo imprevisible. Luego de este evento, ya no cabe ningún discurso capaz de reconfigurar el orden. Lo que queda son fragmentos, repeticiones, versiones distorsionadas de un mito plagado de agujeros.

En este sentido, Beau Is Afraid es la recopilación de esos detritos de discurso originados por la revelación de lo siniestro. La película no compone una historia, sino que imbrica una sucesión de relatos que aspira a reconstituir lo familiar, pero que fracasa una vez tras otra porque es incapaz de soldar sus grietas. Cabe aclarar aquí que este fracaso no es un defecto del procedimiento narrativo sino, al contrario, un juego deliberado que forma parte de la propuesta estética de la película.
Se declara culpable
Para entender mejor este procedimiento, quizá resulte ilustrativo comparar Beau Is Afraid con El Proceso, la famosa novela escrita por Franz Kafka.
Al inicio de la obra literaria, el protagonista —llamado Joseph K.— es acusado de un delito que nunca se especifica. Desde ese momento, Joseph K. queda entrampado en un mecanismo burocrático en el que cada alegato suyo no hace más que generar nuevos argumentos en su contra.
Al principio de la película de Ari Aster, el terapeuta (Stephen McKinley Henderson) le pregunta a Beau si alguna vez deseó matar a su madre. Beau responde que no. Sin embargo, el terapeuta anota en su libreta una sola palabra: Guilty [Culpable]. A partir de allí, todos los intentos que hará Beau por demostrar que es un hijo intachable no sumarán más que pruebas de su culpabilidad.

De este modo, con sus discursos tortuosos, tanto Joseph K. como Beau buscan justificar su inocencia. No obstante, la autoridad emplea como cuerpo del delito lo que ambos articulan a medias. En consecuencia, el padre-juez en el caso de Kafka, y la madre-reina en el caso de Aster, aplican el castigo sin dudar un solo instante de su justicia.
Crimen y castigo
Buena parte de los símbolos de Beau is Afraid remiten de manera directa a la castración.
El regalo que Beau compra para la madre es una estatuilla que tiene forma fálica. Durante la accidentada peregrinación de Beau al funeral de su madre, esa estatuilla se rompe. La madre que adopta a Beau por unos días la repara de manera desprolija. Finalmente, Beau regala esa estatuilla frágil y mal pegada a una mujer embarazada y sin pareja conocida.
Mucho más evidente la historia del nacimiento de Beau, que la madre recita a su hijo como si se tratara de un mito. De acuerdo con este relato, el padre de Beau falleció durante el acto sexual que concibió a Beau. La madre enseña a Beau que lo mismo le había sucedido a su abuelo y que, por ende, este hecho podía ocurrirle a él también. Por este motivo, Beau es célibe. Tiene de hecho los testículos inflamados como globos.

En la representación de la obra de teatro, Beau es padre de tres hijos. Sin embargo, cuando sus hijos le preguntan cómo fueron concebidos, él no sabe qué decir. En este sentido, lo único que puede ofrecer a la mujer embarazada —que asiste a la representación de la obra de teatro junto a él— es esa estatuilla mal pegada: un falo roto.
De acuerdo con el relato de un testigo, la madre de Beau muere decapitada. De nuevo, aquí, la estatuilla rota y, al igual que en Hereditary, la figura de la reina destronada. No obstante, no todo es lo que parece. Beau necesita asistir al funeral para ver el cadáver de su madre, para comprobar con sus propios ojos que ella ha muerto. En este sentido, lo terrible se manifiesta en esa autoridad cruel, ubicua, invencible. Beau nunca esta seguro. Por eso Beau tiene miedo. Siempre tiene miedo.
La hora del patíbulo
Beau is Afraid propone un auténtico desafío. Durante tres horas expone al protagonista a torturas y humillaciones de toda clase: algunas graciosas y otras repugnantes, algunas ridículas y otras intolerables, algunas absurdas y otras poco imaginativas. En consecuencia, Beau is Afraid puede llegar a convertirse en una prueba ardua para la paciencia del espectador.

La insistencia en el símbolo de la castración alcanza en cierto punto una sobrecarga que, a mi modo de ver, le quita buena parte de su efecto siniestro. De este modo, las metáforas que Ari Aster propone pierden su nota de ambigüedad. Aparecen una y otra vez con la obstinación de un leitmotiv que, en su insistencia, acaba por tornarse previsible y demasiado fatigoso.
La sobrecarga monotemática de la figura de la madre autoritaria, cruel, castradora tiene dos consecuencias negativas. Por un lado, el personaje de Beau está caracterizado menos como una persona que como una suerte de estereotipo de antihéroe sin agencia, al mero servicio de los vaivenes de la historia: en otras palabras, una suerte de anti-Gary-Stu medio masoquista. Por otro lado, la película pierde espesor y se convierte en una fábula grotesca y con aspiraciones de provocación. En este punto es donde Beau is Afraid pierde peso al compararse con una novela como El proceso, o una película como Mother!, en donde sus protagonistas sufren de manera inexorable, pero tales padecimientos no están reñidos con el misterio ni con lo trágico.



