Hamnet: la magna medicina del arte

Hamnet (Chloé Zhao, 2025) revela los entretelones de un amor entre el hijo de un fabricante de guantes y una campesina a fines del siglo XIV. Un detalle no menor es que el hombre, profesor de latín de oficio, es nada menos que el joven William Shakespeare (Paul Mescal). Sin embargo, el rol protagónico de esta historia recae en Agnes (Jessie Buckey), su esposa.
Agnes no tiene buena reputación entre sus compueblanos debido a la íntima relación que mantiene con el bosque. Ella conoce los secretos que guardan las hierbas y este hecho, de manera implícita, la tornan poco menos que una bruja o una loca. William, en cambio, se enamora de su sensibilidad, su espíritu libre y la total confianza que ella guarda sobre su futuro como escritor. Luego del matrimonio, William decide viajar a Londres para buscar mejor suerte. A espaldas de aquel mundo en donde el ignoto profesor se convierte en el célebre dramaturgo, Agnes lleva una vida esforzada, a cargo del cuidado de la casa y la crianza dos niñas, Susanna (Bodhi Rae Breathnach) y Judith (Olivia Lynes), y un niño, Hamnet (Jacobi Jupe).

La relación entre Agnes y William entra en crisis cuando ocurre una tragedia en la familia. En ese punto, el lazo de amor se debilita hasta alcanzar un punto insostenible. Al llegar a esa instancia decisiva, Agnes resuelve entrar en el universo del dramaturgo. En este territorio de la imaginación, tan misterioso como el de las hierbas medicinales, Agnes descubre la fuerza curativa del arte.
Más allá de la historia, Hamnet se sostiene en una cuidadosa elaboración visual y musical. Las escenas transcurren como cuadros vivos, en los que los personajes emergen como figuras clásicas. Este ejercicio contribuye a recrear la atmósfera bucólica y apacible de la campiña inglesa del siglo XVI, aún alejada del futuro vértigo de la modernidad. El otro aspecto en que la película sobresale es la labor de los actores. Dos actrices extraordinarias destacan por sobre el sólido elenco con el cual el filme cuenta: Jessie Buckley y Emily Watson. No resulta extraño que Jessie Buckley esté nominada al Óscar. Lo que sí llama la atención es que Emily Watson no haya corrido con la misma suerte.

En la superficie, Hamnet relata una historia de amor en un paisaje rural de época recreado con exquisito detalle. Sin embargo, en lo más hondo, Hamnet refiere a la capacidad del arte para producir en el espectador aquello que Aristóteles llamaba catarsis no con mero sentido terapéutico o terrenal, sino con una dimensión profundamente espiritual y cósmica. Por ello, la escena en que Agnes ve representado en el escenario a su hijo adolescente señala el punto más emotivo de la historia. Solo el arte puede devolvernos lo que alguna vez perdimos: en esto consiste su magna medicina.



