La velocidad de la vida: Apreciaciones sobre F1, la película

Un profesor de narrativa nos dijo una vez: “Desde los griegos para acá, no existen historias originales. Lo importante es cómo hacemos para contarlas”, y tenía razón. La trama de F1: la película la hemos visto mil veces: “un hombre que recién ha entrado en la tercera edad, que fuera una promesa de éxito cuando joven, pero que por una impericia suya fracasa y eso cambia el curso de su vida; cuando cree que ya no tiene más chances se le ofrece una nueva oportunidad y debe ejercer de mentor de un joven con el que tiene una mala relación; esta situación irá cambiando a medida que las lecciones del adulto demuestren que lo que más le importa es la integridad de su pupilo”. Muchas películas han pasado por el celuloide con argumentos que se ajustan en alguna medida al descrito líneas arriba, desde Adiós Mr. Chips de 1939, dirigida por Sam Wood, El color del dinero de 1986, del genial director Martin Scorsese y del año 2000, Descubriendo a Forrester de Gus Van Sant, por citar algunas.
¿Qué hace que cada uno de estos films con historias similares sean inolvidables? La manera en que están narradas, tanto desde el guion como desde la realización.

La producción
F1: la película contó con producción de Jerry Bruckheimer, veterano en estas lides tanto para cine como TV; si bien un material que cuenta con su beneplácito tal vez no sea del gusto universal, siempre será sinónimo de una elaboración cuidada, con mucha acción y con altos niveles de calidad. Además, fue dirigida por Joseph Kosinski que, si bien su carrera como director no es tan prolífica, viene de romperla con Top Gun: Maverick en el año 2022. Pero lo más importante es que el siete veces campeón mundial de automovilismo, Lewis Hamilton, participó como asesor de guion y de los actores para las secuencias de carrera en las pistas y también como productor ejecutivo.
La película se filmó durante las temporadas 2023 y 2024 del campeonato mundial de Fórmula 1, en los momentos en que no se realizaban las sesiones oficiales. Sus protagonistas principales Brad Pitt y Damson Idris, junto con sus compañeros de rodaje compartieron todos los momentos de la competencia como si perteneciesen a un equipo automovilístico más. La participación de los pilotos del momento, como Max Verstappen, Checo Perez, Pierre Gasly y demás, así como también de los directores de equipo: Toto Wolff, Zak Brown y el carismático Guenther Steiner en situaciones cotidianas añadieron realismo a la trama.

Se desarrollaron cámaras especiales para realizar tomas de acción con máxima precisión. Apple diseñó una variante de la que se encuentra incorporada en el Iphone 15 Pro para que fuera capaz de soportar fuerzas G y vibraciones de los monoplazas, instalándose dieciséis en cada vehículo. Por su parte, Sony elaboró unos drones equipados con motores de enfoque para lograr las mejores tomas en tiempo real. Además, a lo largo de los circuitos se colocaron una docena de nuevas cámaras con certificación IMAX.
Para los vehículos del equipo ficticio APXGP se modificaron monoplazas de Fórmula 2 que fueron conducidos en casi todo momento por Pitt e Idris, entrenados por Luciano Bacheta, campeón de F2 del año 2012. El protagonista diría en una entrevista al medio GQ: “La idea de ir por una carretera a 290 kilómetros por hora suena completamente temeraria y peligrosa, pero no lo es en absoluto”.[1]
La música compuesta por Hans Zimmer es un híbrido entre orquesta y música electrónica que acompaña la imagen y colabora potenciando las emociones que sienten los espectadores cuando ven el film; el propio compositor diría en una entrevista para la Rolling Stone: “La orquesta es el ser humano que se sienta dentro de la máquina, y la electrónica es la máquina.”[2]
La narración
La trama presenta a Sonny Hayes, interpretado por Brad Pitt, una joven promesa de la Fórmula 1 en los años 90, que gracias a una impericia sufrió un accidente que lo alejó de las pistas. En la actualidad, oficia de piloto nómade, que migra tanto de equipo como de categoría por unos pocos dólares y vive en una casa rodante. Está recién entrado en la tercera edad (compatible con edad cronológica del actor) y personifica la viva imagen de la decadencia; las victorias que cosecha no le producen ninguna sensación de triunfo y su finalidad es seguir conduciendo ya que es lo único que le hace sentirse vivo y no ser una cáscara vacía. Javier Bardem encarna a Rubén Cervantes, antiguo compañero de Hayes en la F1 y dueño de APXGP, última escudería de la tabla de posiciones del Campeonato y próximo a perder su control gracias al enojo de los accionistas. El expiloto, ahora ejecutivo, considera que Hayes es el único que puede salvarlo, dado que podrá demostrar su idoneidad y pasar su experiencia a Joshua Pearce, que funciona como un reflejo de Hayes en el pasado, pero que necesita mejorar para manifestar todo su potencial.

Sin entrar en detalles, el piloto veterano demuestra conocer los vericuetos de las reglas del Campeonato y los utiliza para que el equipo escale posiciones en la tabla y quede en último lugar; además ayuda a los técnicos a mejorar el auto, aportando siempre una opinión certera sobre su desempeño. Esto provoca la envidia del joven Pearce, quien poco a poco comprenderá que todo es para ayudarlo a ser el mejor y tornará su rivalidad en amistad. El argumento se adereza con una subtrama romántica y la infaltable traición de uno de los accionistas que desea ver al equipo hundirse para ganar dinero con la venta. Todos los hechos confluirán en el final resolviéndose los conflictos de la mejor manera posible. A lo largo de la historia los protagonistas se han transformado, Sonny Hayes representa al héroe urbano, que se juega por sus amigos y sus ideales y pasa la antorcha a Joshua Pearce, la nueva generación, que ha aprendido todo lo necesario para hacer lo mismo en el futuro. Pero como todo héroe solitario, Hayes no puede dejar de seguir su camino, salvo que ahora sabe que siempre tiene un lugar donde regresar.
La realización
En los papeles el cine puede contar una historia original o trillada; la diferencia entre una buena o mala película la hace la realización que es netamente audiovisual, puesto que, una vez terminada la filmación, el guion deja de tener utilidad. El uso combinado de las cámaras desarrolladas para este film, junto con el imponente sonido y la banda sonora, lograron una narración inmersiva y emocionante en todo momento. Al comienzo de la historia aparecen unas imágenes del mar, cuyo sonido envolvente transmite tranquilidad, se ven interrumpidas alternativamente por tomas desde dentro de la cabina de un automóvil de F1 de los años 90, el sonido del motor invade todo el ambiente y justo en el momento del accidente, los golpes en una puerta ahuyentan todo lo visto y traen al espectador a la época actual. No hace falta aclarar más, el mundo onírico del personaje ha dado paso a la cruda realidad; Sonny Hayes es despertado porque debe volver a subirse a su bólido, está compitiendo en las 24 horas de Daytona. En esta secuencia la carrera no es prioridad, se ve como algo lejano a través de los monitores del equipo y alterna con el interior del Porche que conduce el personaje.

Todo este montaje sirve para sentar las bases del comportamiento de Hayes, irreverente pero conocedor de la pista, de su caballo de acero y de las reglas del torneo, cualidades que lo llevan a vencer, pero que más allá del escaso dinero que le proporciona no le produce ninguna satisfacción. Sólo cuando el personaje llega a la categoría máxima es cuando el piloto, el monoplaza y la pista adquieren una identidad propia. Las cámaras fluyen, entregando a los espectadores la sensación de estar protagonizando el torneo; el audio envolvente los traslada hasta los mismísimos circuitos, incluso dentro de la cabina de los vehículos, y les entrega una sensación inmersiva increíble. En los momentos cuando la acción trepidante decae, la cámara narra los hechos desde la intimidad de los personajes, de modo que se potencia la identificación con cada uno de ellos. Todos estos elementos combinados logran que la historia vista mil veces que narra F1: la película sea memorable y deje su marca dentro de la historia del cine.
Conclusión
Las nominaciones cosechadas para la entrega de los Premios Óscar de este film son cuatro: mejor película, mejor sonido, mejores efectos visuales y mejor montaje. Si bien toda competencia implica que se puede salir con las manos vacías, considero que, dada la emoción y la inmersión que los recursos técnicos y narrativos han sabido transmitir al relato, logrando que una historia remanida se transforme en gloriosa, son más que suficientes para que se alce con cualquiera de las estatuillas.
[1] Riley, D. (2025, 28 de mayo). Brad Pitt: “Mi vida siempre es noticia, tío. Llevo 30 años saliendo en los medios…” Revista GQ. https://www.revistagq.com/articulo/brad-pitt-entrevista-f1-lewis-hamilton-damson-idris
[2] Hans Zimmer joins F1: The Movie. (2025, 26 de junio). Rolling Stone Philippines. https://rollingstonephilippines.com/culture/film-tv/hans-zimmer-f1-the-movie/



