Frankenstein, el monstruo de Del Toro

Guillermo del Toro siempre se presentó como un amante de los monstruos. En infinidad de entrevistas contó su fascinación por ellos desde pequeño, dibujándolos y considerándolos sus amigos. Si con La forma del agua (2017) tuvo la oportunidad de dar su versión de El monstruo de la laguna negra (Jack Arnold, 1954), sin dudas en su imaginario fantástico está impreso el Frankenstein (James Whale, 1931) interpretado por Boris Karloff, que popularizó al personaje como un ícono del género terror. Así, el Guillote cumplió el sueño del pibe al presentarnos su versión de Frankenstein.
El relato comienza en 1857, cuando el capitán Anderson (Lars Mikkelsen) y su tripulación encuentran en los hielos del Polo Norte a un malherido Víctor Frankenstein (Oscar Isaac). Cuando lo suben a bordo, son atacados por un monstruo (Jacob Elordi) que clama por el convaleciente. Ante esto, Víctor le cuenta su historia al capitán y cómo jugó a ser Dios al crear vida para vencer a la muerte, pero en su lugar se encontró con un monstruo. En el segundo acto, la criatura logra llegar hasta Víctor y cuenta su propia historia al capitán. Como verán, es bastante fiel a la obra original de 1818 escrita por Mary Shelley, aunque claro, con las diferencias necesarias para que este Frankenstein sea 100 % Del Toro.
Sin embargo, en ese amor solemne al monstruo es donde considero que se perdió la oportunidad de contar una mejor historia. La novela de Mary Shelley tiene mucho de crítica social sobre la Revolución Industrial y sus miedos a la deshumanización, lo artificial y la falta de ética de las ambiciones científicas y empresariales. Su Frankenstein no es un monstruo por lo que hace, sino por lo que no entiende al ser un “producto” creado, pero sin un fin en sí mismo. La sociedad y el mundo en el que fue creado lo convierten en un monstruo. ¿La contaminación es mala porque existe o son malos quienes la crean? En esa dicotomía se mueve su criatura. Lo monstruoso es crear y no hacerse responsable. Lo monstruoso es abandonar lo que no encaja. Lo monstruoso es jugar a ser Dios y negarse a ser padre.

Este Frankenstein no hace ningún mal: es un ser puro contaminado por el mundo, y en ese punto es donde se pierde profundidad en el desarrollo de los personajes y la película se convierte en un melodrama idealizado que falla en sus puntos de giro. Es decir, tanto el desprecio de Víctor por su creación como el amor platónico del personaje de Mia Goth hacia la criatura son dos aspectos a los que les faltó desarrollo para que funcionaran mejor. Ojo: se dice que en los próximos meses podría salir una versión extendida; quizás ahí se pueda ver esto que marco y la película termine convirtiéndose en algo superior. Pero bueno, qué sabré yo, si fue nominada a mejor guion adaptado para los próximos premios Óscar.
Ahora bien, si hay algo para destacar —y que me pareció lo mejor— es la secuencia de la creación del monstruo: cortando partes de cadáveres, desechando, eligiendo, probando. Magnífico. De más está decir que en lo técnico solo se puede esperar preciosidad del Guillote, y a fe de pruebas me remito a las nominaciones en fotografía, maquillaje y peinado, vestuario, banda sonora, sonido y diseño de producción para los Óscar.

Otro punto fuerte está en el elenco. Oscar Isaac transmite a la perfección esa manía de científico loco sin exagerar, llevándolo siempre al borde, pero conteniéndose. Por momentos parece una bomba de tiempo, atravesado por la ansiedad, el deseo y la frustración. Aunque todos los galardones se los lleva Jacob Elordi, nominado al Óscar, que nos dio un monstruo creíble, capaz de pasar de la calma más imperturbable a la furia en cuestión de segundos. Muy bueno también el diseño de la criatura, con su piel azulada, celeste, color de muerte, y sus cicatrices. Eso sí, no me convenció del todo lo de la regeneración inmediata, muy de Wolverine. Ojo, estaba en el libro, pero no era tan rápida.
Puede faltarle un pancito para el kilo, pero quienes quieran ver el Frankenstein de Guillermo del Toro no saldrán desilusionados. Por algo está nominada a mejor película en los Óscar. Aun así, creo que con la versión extendida va a ser mucho mejor, porque a este Frankenstein le faltan algunos tornillos.



