Médium: el arte de saber narrar

Médium, u Oddity si se respeta el título en su idioma original, es una película de terror escrita y dirigida por Damian Mc Carthy y producida por la plataforma Shudder. Este servicio de streaming, que es conocido como “el Netflix del horror” y se especializa en obras de este género, ya viene sacando varios films originales y teniendo buenos resultados, como el caso de Host, una joya que asustó a millones de espectadores y les hizo pensar dos veces si festejar el cumpleaños por zoom en época de pandemia.

Médium llegó a los cines argentinos el 16 de enero y más allá de su recepción inicial, que pasó desapercibida, puede ubicarse sin lugar a duda en la lista de éxitos de la productora en lo que se refiere a calidad. La película es sencilla, sin muchas pretensiones pero efectiva. Sería injusto exigirle un carácter revolucionario, pero en un año en el que el cine está en boca de todos, con una temporada de premios llena de polémica, este largometraje es más que merecedor de una oportunidad por los fanáticos del género.

Hacer mucho con poco

La historia que Médium quiere contar no tiene muchas vueltas. Una mujer es asesinada por un hombre que escapa de un hospital psiquiátrico. Vemos al inicio un flashback del momento de su misteriosa muerte, donde las cosas no son tan sencillas como parecen. En el presente, vemos la vida de su esposo, ahora viudo, su nueva mujer y la hermana gemela de la víctima, Darcy, que está ciega pero es capaz de comunicarse con entidades sobrenaturales al tocar objetos antiguos. Esta habilidad va a ser uno de los motores de la historia. Es por esto por lo que su nombre original, Oddity, le queda mucho mejor que el elegido para la traducción en el país. Una tienda de oddities (como la que tiene la protagonista) es un lugar en donde se venden curiosidades viejas o vintage. Estos pequeños recuerdos son los que le permiten a la mujer conectarse con sus dueños fallecidos.

El caso es que Darcy sospecha que quien mató a su hermana no fue el prófugo. Entonces luego de que este sea brutalmente asesinado en su cuarto de hospital, usa una de sus pertenencias para descubrir la verdad.

Médium es una película, pero podría perfectamente ser una obra de teatro. Los sets son pequeños y sofocantes y no vemos más que unos cinco o seis personajes en la hora y media que dura este viaje. La premisa parece ser directa: mostrar pero no decir. El diálogo es acotado, sin explicaciones o sobre exposiciones y las imágenes son contundentes. La sensación de oscuridad y soledad que da la campiña irlandesa, de donde es el director, ayudan a crear un gran ambiente.

El diseño de sonido también merece una mención aparte. Así como los momentos entre palabras e imágenes están bien balanceados, lo mismo sucede con los silencios, la música y el sonido ambiente. Hay un gran y pensado esfuerzo por crear una experiencia envolvente, por generar mediante sentidos una empatía palpable tanto por la víctima en la primera parte, como por su hermana en la segunda. En esto juega un papel importante la ceguera de Darcy.

Una pequeña trampa

Si bien Médium está catalogada como una cinta de terror sobrenatural, esta calificación es simplemente un pretexto para contar otro tipo de historia. Los momentos de “jumpscare” son pocos y sin demasiado peso. Los fantasmas que habitan esta familia son más psicológicos que reales. Las entidades se corren del centro para darle protagonismo a otro tipo de peligros, los de la naturaleza humana y el doble filo del poder, el privilegio y el cinismo. Se da entre Darcy y su cuñado viudo un enfrentamiento de fe versus razón mucho más interesante que la pregunta sobre si la casa efectivamente está o no embrujada. El espectador va a estar muy concentrado en resolver el asesinato de su hermana como para asustarse o sentir la tensión que genera una película de terror de este tipo.

Si la intención del director era darle a la audiencia un subidón de adrenalina, no fue eso lo que logró. Pero no es fundamental, ya que de todas maneras conquista una narrativa sólida con personajes bien definidos y una película que conoce sus tiempos, sus fortalezas y sus limitaciones. Mantiene un buen ritmo en todos sus puntos de giro y termina cuando tiene que terminar.

Conclusión

Médium resulta una bocanada de aire fresco para cualquier fan del terror. Destaca en su sencillez y en lo directo de su mensaje. Sabe cuándo es momento de hablar y cuándo es momento de mostrar, y si bien su estructura es bastante formulaica y muchos de sus giros pueden resultar predecibles a un espectador con cintas del género en su haber, lo importante en esta película es la manera de contar más allá del final al que se llega.