El Pingüino no es Tony

El Universo Extendido de DC, a pesar de sus ambiciones, fracasó en consolidarse como una propuesta coherente y exitosa en la pantalla grande. Sin embargo, su incursión en la televisión sí encontró ciertos logros, especialmente con el Arrowverso en The CW. Series como Arrow (2012-2019), The Flash (2014-2023) y Supergirl (2015-2021), aunque dirigidas a un público adolescente y con producciones más limitadas, lograron formar un universo interconectado que, si bien era modesto en su esquema de producción y presupuesto, funcionó.
Marvel, por su parte, integró con mayor eficacia cine y televisión, dejando a su histórica competencia rezagada en ese aspecto, hasta que llegó Peacemaker. La serie, derivada del irreverente personaje interpretado por John Cena en El Escuadrón Suicida (2021, James Gunn), demostró que DC podía encontrar su voz en la pantalla chica con un enfoque más maduro y audaz.

Fue ese éxito lo que abrió la puerta a explorar personajes secundarios que, con pocos minutos en pantalla, lograron cautivar al público. Colin Farrell, como Oswald Cobblepot en The Batman (2022), de Matt Reeves, es uno de esos casos. Su interpretación del Pingüino, retorcida y magnética, exigía a gritos más tiempo para desarrollarse y por suerte le llegó la hora.
Un Gotham sumido en el caos
El Pingüino arranca inmediatamente después de los eventos de The Batman. Gotham, devastada por las explosiones que inundaron la ciudad, está sumida en el caos. Con Carmine Falcone muerto, el vacío de poder deja la ciudad a merced de quienes buscan dominarla. Es en este contexto que Oswald Cobblepot, «Oz», comienza su ascenso en el inframundo criminal, decidido a convertirse en el capo máximo del delito.

La serie explora ese viaje, develando un retrato oscuro y profundamente humano de un hombre atrapado entre sus ambiciones y sus demonios internos. Aunque algunos han comparado la serie y a su protagonista con Los Soprano y su protagonista, Tony Soprano, estas analogías, aunque comprensibles, son superficiales. Si bien el guion busca que empatices con un personaje complejo y moralmente ambiguo, como ocurre con Tony, El Pingüino tiene su propia identidad.
Un villano construido capa por capa
La narrativa no escapa a los elementos clásicos del drama criminal: traiciones, alianzas inesperadas y conflictos internos en el mundo del hampa. Sin embargo, la serie se centra más en Cobblepot, eclipsando en cierto modo a los personajes secundarios. Esto, lejos de ser un defecto, responde a su objetivo: construir al Pingüino como un villano icónico en el universo de The Batman.

Entre los personajes secundarios, sin embargo, se destacan tres figuras que son fundamentales para definir a Oz:
- Francis Cobb (Deirdre O’Connell): La madre de Oz, que es una influencia crucial en su vida. La relación entre ambos está marcada por una dualidad de amor y odio que resuena con ecos de la relación entre Tony Soprano y su madre, Livia. Sin embargo, Francis tiene motivaciones más concretas: odia a su hijo porque lo ve como un reflejo de sus propios fracasos, pero también lo ama porque, como ella misma reconoce, siempre fue el más débil de la familia. Los flashbacks que conectan a Francis y Oz son piezas clave para entender la psique del Pingüino y su evolución hacia el monstruo que conocemos en los cómics.
- Víctor Aguilar (Rhenzy Feliz): Víctor es un ladrón de autos que, tras intentar robar el coche equivocado, termina trabajando para Oz. Su historia, marcada por las pérdidas sufridas en las explosiones de Gotham, lo convierte en el contrapunto humano del Pingüino. Su interacción con Cobblepot ofrece destellos de humanidad en un personaje que, por lo general, se define por su frialdad y crueldad.
- Sofía Falcone (Cristin Milioti): Sofía es la principal rival de Oz en su lucha por el poder. Como hija de Carmine Falcone, su ambición está ligada a su legado, pero también a los traumas que arrastra. Su relación con Cobblepot es tensa y compleja, y saca a relucir el lado más oscuro del Pingüino. Cada confrontación entre ambos es un recordatorio de que, en el mundo criminal, no hay espacio para la debilidad.
Un Gotham oscuro y opresivo
Desde lo visual, El Pingüino sigue la atmósfera noir que definió a The Batman. La fotografía, supervisada por Matt Reeves como productor ejecutivo, evoca la estética de Boardwalk Empire: tonos oscuros, un uso cuidadoso de luces y sombras, y una paleta rica en texturas que encapsula el misterio y la decadencia de Gotham. No es casualidad que Jonathan Freeman, uno de los directores de fotografía, también haya trabajado en la serie producida por Scorsese.

Conclusión
El Pingüino es un drama criminal sólido que justifica su existencia al expandir el universo de The Batman. La interpretación de Colin Farrell ofrece una visión humana y aterrizada del villano, alejada de las versiones caricaturescas de Batman Returns (1992) o Gotham (2014-2019). Si bien es imposible ignorar la influencia de Los Soprano, esta serie encuentra su propio lugar, demostrando que, aunque Oswald Cobblepot tenga ambiciones de grandeza, no es Tony. Y eso está bien.
En definitiva, El Pingüino no solo fortalece el rincón más oscuro de Gotham, sino que sienta las bases para más historias al interior de este universo que con seguridad cautivarán a los fanáticos.



