Manuscritos de Tython, reflexiones sobre Star Wars XIII: ni el tiro del final

Contiene spoilers sobre el desarrollo y el final de la serie.

Ha finalizado The Acolyte una serie que, una vez presentados todos sus episodios, reveló su estructura cíclica, narrando el final de su último acto en el planeta Brendok, lugar donde comienzan los hechos cronológicos que llevan al desenlace. Esta conclusión es una demostración de las buenas intenciones que tenía The Acolyte; un intento por entregar una serie de ruptura, lo que no estaría mal si hubiesen tenido en cuenta uno de los mayores preceptos de los guionistas: para romper las reglas primero hay que conocerlas. Y aquí está el primer error, la persona contratada para llevar adelante la historia es una guionista llamada Jasmyne Flournoy, presentada por Leslye Headland, la creadora del show, como una escritora brillante que nunca había visto Star Wars, algo positivo porque no estaría contaminada por todo el material previo. Esta decisión habilita la pregunta ¿es necesario tener un amplio conocimiento del Universo de Star Wars para poder escribir una narración inspirada en él?, la respuesta podría ser no necesariamente, pero ayuda; de todos modos lo más grave no es esta falta, porque se soluciona con tres o cuatro días de visionado de las tres trilogías cinematográficas; sino que Jasmyne es una mujer de 26 años cuyo currículum como escritora sólo abarca cuatro proyectos en dos de los cuales participó como apoyo de guiooon y en los otros dos como asistente de guionista; es decir que se trata de alguien que recién está haciendo sus primeras armas dentro de la narrativa. Con esto no quiero decir que no tenga capacidad para escribir una serie completa, sino que le falta la experiencia necesaria para llevar a buen puerto un proyecto de tamaña magnitud, llámese Star Wars o cualquier otro. Y en este punto se abre la siguiente pregunta ¿es correcto entregar tanta responsabilidad a alguien sin experiencia?, no podría afirmar categóricamente si es correcto o no, pero de lo que estoy seguro es de que no es lo más conveniente.

¿Qué significa Rashomón?

Desde las primeras entrevistas efectuadas a Leslye Headland, ella se encargó de anunciar que The Acolyte presentaría una estructura rashomónica. Veamos cuál es el origen y qué significa tal aseveración.

Rashomón es una película del año 1950 dirigida por Akira Kurosawa, fue el film que le otorgó la merecida fama mundial y le abrió las puertas al Olimpo de los cineastas. Está basada en dos cuentos del escritor Ryunosuke Akutagawa, uno de los escritores preferidos de Jorge Luis Borges, llamados Rashomón, del año 1915 y En el bosque, de 1921. La película toma el marco espacial del primer cuento presentando a la puerta de Rashomón, la más grande de las dos que tenía la ciudad de Kioto, utilizada por Akutagawa como símbolo de la decadencia moral de Japón durante la era Heian, y dentro de esta locación adapta la trama de En el bosque, que narra un asesinato desde diferentes puntos de vista de los protagonistas y testigos del hecho, cada uno con sus subjetividades, lo que obliga al lector a hacer un ejercicio para completar la trama correcta. Debido al éxito del film, se bautizó como efecto Rashomón a cada historia cuya trama se resuelve a través de los testimonios y subjetividades de distintos personajes. Dos condiciones son las que debe tener la narración para cumplir con este efecto: la incógnita debe estar puesta en un hecho puntual de la trama que debe resolverse y los personajes que llevan al lector/espectador a realizar el ejercicio de reconstrucción de esa historia deben conocer todo o casi todo lo ocurrido; lo que complica el argumento son precisamente los distintos puntos de vista y subjetividades de los personajes que proporcionan variaciones al desarrollo de los acontecimientos.

The Acolyte es un intento mal planteado de llevar adelante el efecto Rashomón en dos de sus episodios. Dudo seriamente que la guionista haya visto la película y ni hablar de haber leído los cuentos que le dan origen, lo que trae de vuelta la falta de experiencia mencionada con anterioridad. La que debería ser la incógnita de la serie, el hecho puntual, se presenta y resuelve en el racconto que es el episodio 3 cuyos puntos de acción principales son: el descubrimiento de las gemelas, Osha y Mae, junto al árbol bunta por parte del maestro Sol; la confirmación de que las gemelas fueron creadas mediante la manipulación de La Fuerza; el encuentro de los Jedi con el aquelarre; el deseo de Osha de unirse a la academia Jedi y de Mae de quedarse con el aquelarre; la decisión de madre Aniseya de aceptar el anhelo de Osha;  la pelea entre las gemelas; la muerte de las integrantes del aquelarre; la decisión del maestro Sol de salvar sólo a Osha y la reaparición de Mae junto al árbol bunta. La motivación que llevó a los Jedi a propiciar esta tragedia fue la intención de llevarse al menos una de las gemelas a la academia Jedi de Coruscant. Por lo tanto, motivación y resultado no son una incógnita, lo único que falta saber es el desarrollo completo del hecho, que tampoco es tan necesario porque si el espectador hace ese ejercicio de completar la trama puede predecir con más o menos certeza las generalidades de lo ocurrido. Este episodio se presenta como un racconto per se, donde se aprecian los distintos puntos de vista con algunos de sus personajes: Sol, Mae y Aniseya principalmente. Debo abrir un parétesis para explicar qué quiere decir lo marcado en negrita; en narrativa cinematográfica hay una diferencia sustancial en el significado de punto de vista con, en el que el espectador acompaña al personaje viendo y sabiendo lo mismo que él, y punto de vista de, en el que el personaje narra un hecho desde su experiencia y subjetividad de principio a fin, por lo que el espectador sólo sabe aquello que dicho personaje afirma desde su cierto punto de vista como decía Obi Wan Kenobi a Luke, cierro paréntesis. En este episodio no hay ningún personaje que narre lo acontecido, es un racconto propio de la trama y los espectadores sabemos lo mismo que saben los personajes en el momento en que hacen su aparición dentro de los hechos relatados. Por eso mismo este capítulo no puede considerarse dentro de lo que se conoce como efecto Rashomón.

El siguiente episodio es el séptimo que, según lo planteado en el capítulo seis, el maestro Sol procederá a contar los acontecimientos desde su punto de vista y subjetividad; pero para que haya una comprensión significativa de lo ocurrido por parte de los espectadores, lo que sabe este personaje es insuficiente puesto que se presentan hechos por fuera de su conocimiento, acompañando el desarrollo del argumento junto con el punto de vista con otros personajes, en este caso madre Koril, la pareja de Aniseya. Por esto mismo Sol no es testigo de todo lo ocurrido, sino de una parte pequeña de los hechos, por lo que no puede contar la historia completa y el efecto Rashomón se torna inconsistente y planteado nuevamente de manera incorrecta. Lo narrado por Sol sólo muestra una subjetividad resultado de la parcialidad de lo conocido y no por la percepción particular de todo lo sucedido. La información que se agrega en este capítulo a lo presentado en el tercer episodio tampoco es tan significativa, puesto que la motivación y la incógnita ya habían sido resueltas; simplemente se agregan algunos sucesos que completan lo que ya se sabía o se suponía, principalmente que Sol se encapricha con ser el maestro de Osha, en una actitud bastante controversial que raya lo abusivo si tenemos en cuenta que se refiere a una niña de ocho años; el descontento de madre Koril que empuja a Mae a cometer el incendio; la muerte de todo el aquelarre es responsabilidad de los Jedi y la de Aniseya en particular, del maestro Sol. Toda esta situación no tiene sentido, siendo el sinsentido más importante de todos lo que hay en este capítulo, si se tiene en cuenta que Aniseya ya había permitido que Osha fuese con los Jedi, por lo que la tragedia podría haberse evitado con una simple conversación entre ambas partes, cosa que no ocurre. Pero lo más grave es que se presenta a los Jedi como conspiradores y tergiversadores de la verdad, ya que para encubrir lo acaecido deciden mentir sobre sus acciones tanto a Osha como al Consejo Jedi.

La romantización del Lado Oscuro

A lo largo de sus capítulos The Acolyte intenta mostrar a los Sith como aquellos individuos que son marginados y perseguidos por tener un pensamiento propio y oponerse a la doctrina masificadora del Templo Jedi. Esto deviene en un sentido romántico del Lado Oscuro, puesto que presenta a los Jedi a la altura de fundamentalistas religiosos y a los Sith como los librepensadores perseguidos. Se rompe el esquema doble planteado por George Lucas, no hay más buenos ni malos, sólo hay personajes que buscan su propio camino y toman decisiones acertadas o no.

Las gemelas se presentan desde el comienzo como personajes en espejo, sus acciones son similares pero no iguales, cuando una transita el Lado Luminoso su reflejo lo hace por el Lado Oscuro y viceversa. Todo el planteo de la historia está hecho para mostrar cómo Mae, la acólita oscura del principio, abandona ese camino mientras que es reemplazada por Osha que abraza la Oscuridad como efecto de haber sido traicionada por las mentiras de su antiguo maestro. Esto hubiese sido una oportunidad buenísima de generar ruptura en lo conocido durante décadas si se hubieran tomado los tiempos necesarios para desarrollarla a lo largo de los ocho episodios, pero sólo se dejó para un apresurado cierre en el último capítulo, por lo que nuevamente se resume todo al capricho de los personajes.

El personaje de Qimir, conocido como El extraño o Sith a secas, es un ex alumno jedi que ha caído en el Lado Oscuro, no se sabe bien por qué, pero que ha sido castigado y dado por muerto por su antigua maestra, Vernestra. Es el encargado de lograr que Osha se una a las filas del Lado Oscuro, y quien en un acto de misericordia, borra la memoria de Mae, que quiere quedarse en el Lado Luminoso pero no desea traicionar a su hermana y su antiguo maestro dando a los Jedi la ubicación del planeta donde se ocultan. Este poder de La Fuerza no se había visto antes, pero tampoco tiene un desarrollo durante la serie, se presenta como un Deux ex Machina, cuyos efectos además son los de borrar los dieciséis años pasados desde la fatídica destrucción del aquelarre e incluso los años anteriores, puesto que Mae sólo recuerda el incendio y la muerte de las brujas, pero ha olvidado todo lo referente a su hermana cuando eran niñas.

El último capítulo

El episodio ocho intenta cerrar la trama de la temporada y abre incógnitas para una supuesta continuación. Sólo me centraré en tres momentos representativos. Primero se confirma la postura manipuladora y tergiversadora de los Jedi, encarnados por la maestra Vernestra, que miente a los representantes del Senado de la República acerca de todo lo acontecido en Brendok y responsabiliza de toda la tragedia, incluida la muerte de todos los caballeros jedi caídos a lo largo de la temporada, al maestro Sol a quien tilda de hombre confundido que como acto último acabó con su vida debido al peso de su culpa. Segundo, la verdadera muerte de Sol está asociada al pasaje al Lado Oscuro de Osha, quien lo ahorca por medio del uso de La Fuerza en una escena falta de toda emoción; al enterarse y confirmar que su antiguo maestro fue el asesino de madre Aniseya, la muchacha sucumbe a la oscuridad y elimina al viejo jedi pero en una actitud casi melancólica, sin nada de la pasión propia de un recién caído, Sol en lugar de resistirse, aprueba esta situación y se deja matar confesando su amor por la niña, como si se tratase de la parodia de una tragedia Shakespereana. Por último se introducen dos cameos que se sienten puestos adrede como promesa de aparición en una posible segunda temporada, por el Lado Luminoso está el maestro Yoda que espera recibir la confesión de Vernestra y por el Lado Oscuro, Darth Plagueis, quien fuese mencionado a Anakin Skywalker por Palpatine en La Venganza de los Sith, dirigida por George Lucas en el año 2005; este personaje será desarrollado en la novela homónima del año 2012, del escritor James Luceno y es mostrado oculto en las sombras mirando cómo Qimir y Osha parten en busca de respuestas a todo lo acontecido.

Conclusión

The Acolyte es una serie con buenas intenciones pero que se quedó en el camino, presentando un guion flojo llevado adelante por gente sin experiencia suficiente en narrativa audiovisual, que falla por todos lados, desde la construcción de los personajes, la focalización con y de los puntos de vista, hasta el desarrollo de la intriga, condición indispensable para una estructura rashomónica, no logrando captar la atención de los espectadores avezados y perdiendo la gran oportunidad de generar ruptura por la falta de conocimiento de las reglas que rigen el Universo de Star Wars. El último capítulo no logra repuntar el desarrollo de una trama mediocre y anodina planteada a lo largo de toda la serie. Me despido con una metáfora, parafraseando el cierre del gran tango Desencuentro del polaco Goyeneche: “Por eso en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir”.