Robar a Rodin

Corría junio del año 2005 cuando en Santiago de Chile se accionó una alarma que activó a todas las policías, provocando el cierre de las fronteras y la suspensión de los vuelos internacionales. ¡Se han robado una obra de arte! Y esto produjo que se echaran a correr todos los medios de comunicación que existían en ese momento: la radio, la televisión y algún que otro medio digital.

Uno de los primeros reportes salió en vivo desde el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, donde se ve a un joven periodista de Televisión Nacional (TVN) que entrega una dudosa información anotada en su libreta. Él advierte que se han robado una escultura de aproximadamente de 500.000 euros. Se trataba del “Torso de Adèle”, una de las 60 esculturas del célebre artista francés Auguste Rodin (1840-1917), que se encontraba en una gira con motivo de su centenario.

Al avanzar las horas, también progresaba el mensaje y con ellos el ladrón y la investigación. Según los medios ese día fallaron: la alarma de peso, los censores infrarrojos y los guardias de seguridad, o quizás, viajó al país un super ladrón e hizo de las suyas, para así vender la obra en el mercado negro europeo. La prensa especulaba muchas huevadas ese día.

Lo cierto era que la policía había hallado un pelo en el sitio del suceso, como pista fundamental para comenzar a buscar al ladrón. Hasta las 7 de la tarde, ese día nos sentíamos el país más pelotudo del mundo. ¿Por qué una obra de arte tan importante no tenía seguridad?

El caso es seguido tras varios años por Cristóbal Valenzuela, María Furché y Sebastián Rioseco, quienes dan relato al guion original del documental Robar a Rodin. Está construido bajo una narrativa misteriosa y entretenida a través de las distintas entrevistas a quienes tuvieron algún vínculo ese día con el museo y la obra. Hasta oír el relato del ladrón.

Un documental del más puro estilo policial que aborda un tema cultural profundo, que hace cuestionar al mismo arte, a los medios de comunicación, exponiéndose en cada uno de sus inventos para ganar más rating o por ser el primero que tuvo una primicia. Recuerden, estoy hablando de hace 19 años, cuando internet no era tan masivo como hoy. Estábamos más desconectados que en la actualidad y aun así la tele hacía de las suyas: manipular nuestro interés.

Veinticuatro horas después de su robo apareció la obra, el “Torso de Adèle”, y con ella un joven. Este advierte que se la encontró en el parque forestal, ubicado al costado del museo. El torso estaba envuelto en plástico, así que la tomó y se la llevó para su casa. De esta forma se caían todas las teorías sensacionalistas de los medios y todo volvía a la normalidad en el país, ponele.

Ese día tuvo repercusión por semanas en la fiscalía y el poder judicial, ya que el proceso fue largo y la investigación continuó con el presunto autor del robo. Para la gente del museo había que intentar justificar algo frente a la ley y tenía que existir un culpable a toda costa. Luis Emilio Onfray Fabres tiene la oportunidad de decir y demostrar ante la ley que es inocente, teniendo todo en su contra.

El documental lo pueden ver en https://ondamedia.cl/