Reseña: La vida es bella

Es sabido que el cine fuera de Hollywood y en especial el cine europeo tienen su propia manera de hacer y narrar sus propias películas sin caer en la necesidad de ponerle esos efectos o esas historias que tanto caracterizan al conocido estudio de Los Angeles. Es así que nos encontramos con estas historias  tan lindas como emocionantes, lo cual es el caso de “la vita è bella”, película de origen italiano que fue traducida como “La vida es bella”, y que fue dirigida y protagonizada por el propio Roberto Begnini en el año 1997. Película que fue ganadora de 3 Oscar tales como mejor banda sonora, mejor actor y mejor película extranjera.

LA HISTORIA

Situada en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial (en el año 1939, para ser mas exactos) y en los cambios políticos que se venían gestando dentro de Italia, en especial en el ascenso del Facismo dentro de la misma, nos encontramos con el protagonista de la historia, Guido Orefice, un personaje tan divertido como carismático que va camino a la ciudad de Arezzo,  para trabajar en el Restaurant donde se encuentra su tío, no sin antes tener un encuentro fortuito con un hermosa mujer, llamada Dora,  de la cual queda enamorado. Desde aquí podemos ver que la película se va a centrar en dos etapas muy marcadas. En la  primera podemos ver a un Guido, por un lado, en búsqueda de su sueño, el de poder abrir su propio local para poder hacer una librería, por otro lado en esta etapa veremos también momentos de conquista, en la cual el propio protagonista hará lo imposible para llamar la atención de la chica en cuestión, desde un Buongiorno Principessa como saludo inicial cada vez que se encontraban hasta métodos que ponían en peligro su vida para poder tener unos pocos minutos de su atención.  Lo curioso de este hecho es que la mujer estaba comprometida con el funcionario que no le dio permiso de abrir la librería en su momento.

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La otra etapa a la que nos referíamos se sitúa en la 2º mitad de la película y seis años después de que Guido logro su cometido, enamorar y casarse con Dora, abrir su propia librería y tener un hijo. Es entonces que nos situamos en el año 1945, en lo que podríamos llamar la parte mas fuerte de la película. Como bien nos dicen en la primera parte de la misma, Guido es un personaje cuyo origen es judío, por lo que esta parte nos va a situar en uno de los tantos campos de concentración que existían en ese momento.  Guido junto a su tío e hijo, y Dora por voluntad propia (ya quera descendiente de italianos) son llevados a uno de estos campos, en donde explotan a las personas con las fuerzas suficientes para trabajar,  pero también donde matan a las personas que son consideradas “inútiles” para tales trabajos, como lo son los niños y los ancianos. Nos encontramos entonces en la situación que para proteger a sus seres queridos, en especial a su hijo, Guido no tiene mejor opción que mostrarle a Giosue (su hijo) que todo esto que iba sucediendo formaba parte de un juego, un juego en la cual se debían acatar ciertas reglas para ganar una determinada cantidad de puntos y así poder mantener a su hijo tranquilo, para que viva lo mas que pueda dentro de este lugar, dando lugar a que su imaginación vuele lo mas posible.

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EL ANÁLISIS

Para empezar, podemos hablar de la gran caracterización del personaje de Guido, interpretada por Benigni, desde su alegría y carisma desde el comienzo de la película, pasando por la conquista de su amor hasta llegar a la protección de sus seres queridos. Que a pesar de estar metidos en el mayor de los problemas, hay que llevar el optimismo bien arriba como se pudo ver con el protagonista de esta historia. La música tan característica de este largometraje, logra introducirnos dentro del mismo en cada escena que se vaya sucediendo, así como también pasa con la historia. Visualmente se logra apreciar el momento histórico en que estaba situada la película, desde la ropa que visten, pasando por las ciudades y llegando por ultimo al campo de concentración, haciéndonos sentir que realmente estamos ahí.

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Algo para destacar es la química entre Roberto Benigni y Giorgio Cantarini, regalándonos esos momentos entre padre e hijo, donde la fantasía y la imaginación fluía gracias a los dos personajes. Para terminar entonces podemos decir, que no hace falta tener buenos efectos especiales para contar una buena y hermosa historia, y tampoco tener la necesidad de mostrar héroes que defienden a su país, sino mas bien, ser el héroe de tus seres queridos protegiéndolos.

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CONCLUSIÓN

Si no la viste, este es un buen momento para ver la película, en la cual nos muetran que siempre hay que ser optimistas y pensar en positivo incluso en los momentos mas difíciles.

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